Pollitos, por José Playo.

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Por José Playo para La Voz del Interior

Pablo Giordano tiene Las Varillas, su pueblo, a flor de piel. Y en su último trabajo, Pollitos, publicado por Borde Perdido Editora, esa dermis plañidera parece expandirse al extremo de cubrir cualquier pueblo de cualquier ciudad, donde la preadolescencia es un derrotero por calles a la siesta, potreros, vecinos con secretos y despertares a una sexualidad rústica e intuitiva. El libro se compone de ocho relatos sólidos que rozan por momentos una delgada línea rota entre lo fantástico y lo real. Los protagonistas jóvenes prescinden de brújulas adultas y en cada párrafo Giordano plantea un recurso tan complejo de dominar como efectivo resulta a la hora de leerlo: la construcción de un espacio geográfico neutro, un no lugar en el que las metáforas son dardos certeros y económicos, y que jamás viran hacia la banquina de las ampulosidades. 

Lo que cuenta Giordano hace gala de una verosimilitud narcótica que raya con la locura. Las historias de Pollitos funcionan como paneos en una dimensión desconocida y a la vez familiar, un mundo en el que un grupo rotativo de compañeros de adolescencia van apropiándose de la tierra a veces indómita, a veces frágil, jamás inocente.

Se nota –no sólo en los personajes de sus relatos sino en los escenarios y en las acciones– que la exploración de Giordano quiere poner el foco en un lugar/momento donde la década de 1990 puede agonizar sin prisa, donde vale el bullying de calles de tierra, el sexo a contrapelo de las convenciones, los animales simples que se vuelven nobles o crueles, y las personas inquietantemente normales. 

Este aquelarre que Giordano celebra con la tranquilidad de quien sabe qué suelo está pisando, acaba confiriéndole al libro un halo adictivo. 

La escritura del varillense dejó de estar en fase larvaria de blogs y colaboraciones en revistas nacionales e internacionales, Pollitos da cuenta de una pericia narrativa envidiable. El libro es como un viaje rápido por rutas que parten poblaciones en dos, una sucesión de ocho postales que barren la ventanilla del lector. 

Relatos como el que le da nombre al libro descuellan por la conjugación entre el humor en los diálogos (fluidos, justos y necesarios), la visión particular de acuerdo a la búsqueda del protagonista y la delicadeza con la que se construye cada acción. Luego hay cuentos como “There was a girl”, con los que Giordano demuestra tener cuero para todo tipo de desafíos. Cada relato en sí mismo es una prueba que el autor sortea con éxito. Pollitos se gana el lugar en cualquier biblioteca.

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¿Qué haces si un robot te pide que no lo apagues?

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Ya les había hablado de las virtudes de Neo, este robot de juguete que es capaz de reconocerse a sí mismo en algunas pruebas, como la que comenté hace un tiempo.  Ahora fue usado para un experimento sobre humanos y su empatía. 

   Así lo reseña la gente de Omicromo

Imagina que te hacen interactuar con un robot humanoide y cuando ya le has cogido ‘cariño’ te hacen apagarlo, y el robot te suplica que no lo hagas ¿Podrías?Este es el concepto en el que se han pasado para realizar un estudio. En resumidas cuentas, gran parte de las personas estudiadas se negaron en rotundo a apagarlo, y otro gran porcentaje le costó de forma desmesurada tomar una decisión.

Los robos no tienen sentimientos y por lo tanto tampoco los muestran, pero por algún motivo, y como veremos, es más difícil tomar la decisión de apagar un robot cuando te está suplicando que no lo hagas. Vamos con los números.

El estudió comenzó haciendo que 89 voluntarios interactuaran con un robot humanoide Nao. Concretamente, le ayudaron a realizar unas tareas con el robot, haciendo creer a los voluntarios que mejorarían los algoritmos de aprendizaje del robot. Estas tareas consistían en responder una serie de respuesta, como por ejemplo “¿prefieres pasta o pizza?”, además de ayudarle a hacer un programa semanal.

Pero en realidad esto era solo para hacer creer a los voluntarios que estaban ayudando a mejorar a los robots. Todo comienza, en realidad, ahora, cuando piden a los voluntarios que apaguen al robot. En este momento, Nao, que está programado para ello, suplica al voluntario que no lo haga, pero solo en la mitad de los casos.

la entrada completa acá

Te abalanzas

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como el mármol resquebrajado del trueno
te abalanzas
me destrozas como a un mito
soplas nervios en los nervios soplados
sos el sueño de los espectros desechos

la primavera llegó mientras dormíamos
tus zoquetes al borde de la cama
lo evidencian

 

12 nuevas lunas para Júpiter

Lo astrónomos han anunciado el descubrimiento de 12 nuevas lunas de Júpiter, que se unen a las otras 53 ya reconocidas oficialmente, y que entre las que ya son «oficiales» y las que probablemente lo sean pronto ya totalizan unas 79. Así que Júpiter es el planeta con más lunas del Sistema Solar con diferencia.

Personalmente perdí la cuenta en la época en la que sólo se consideraban las 9 o 10 más conocidas durante el siglo XX; por el telescopio sólo conseguí llegar a ver los satélites galileanos (y quizá una quinta, ya no me acuerdo) una tranquila noche de verano, hace décadas. Verlas todas hoy en día sería poco menos que imposible.

De las 12 nuevas lunas a una la han calificado de «rarita» (oddball). Es muy pequeña y tiene menos de un kilómetro de diámetro, pero además tiene una órbita retrógrada bastante rara: da vueltas a Júpiter una vez cada 1,5 años, pero al revés que las otras y además cruza las órbitas de las otras lunas (prógradas) lo cual en cierto modo implicaría cierto «riesgo de colisión» – aunque tampoco sea como para dramatizar la situación.

Los nombres propios de las primeras 51 lunas son: Metis, Adrastea, Amaltea, Tebe, Ío, Europa, Ganímedes, Calisto, Temisto, Leda, Himalia, Lisitea, Elara, Dia, Carpo, Euporia, Ortosia, Euante, Harpálice, Praxídice, Tione, Yocasta, Mnemea, Hermipé, Telxínoe, Heliké, Ananqué, Eurídome, Arce, Herse, Pasítea, Caldona, Isonoé, Erínome, Calé, Aitné, Táigete, Carmé, Espondé, Megaclite, Cálice, Pasífae, Eukélade, Sinope, Hegémone, Cilene, Aedea, Kore, Kallichore, Autónoe, Calírroe. El resto tienen nombres aburridos como S/2003 J 12 y similares.

Mafias del Tenis

Golpe-de-efecto

  Valerie Simpson, la nueva promesa del tenis americano, es asesinada en pleno US Open en la cumbre de su carrera. El agresor deja en los pasillos del estadio algunas pistas: una bolsa deportiva con el orificio de bala y el arma dentro. Myron Bolitar, el agente deportivo al que la tenista quiso contactar un día antes, considera el episodio como una afrenta personal y se lanza a investigar el misterio por su cuenta: cree que el homicidio está relacionado con unos oscuros casos de hace años en el mundo del tenis . Junto a Win, su socio comercial y de aventuras (un yuppy un tanto psicópata), Bolitar tendrá que hurgar en la industria de un deporte aparentemente anodino para encontrar una realidad muy distinta.

  Golpe de efecto se publicó por primera vez en 1995. Los protagonistas son los mismos que en Motivo de Ruptura, y continúan sus biografías aunque las novelas no constituyen una saga. Al norteamericano Harlan Coben, prolífico autor de policiales y suspenso, le sirve el contexto para documentar cómo se mueven los grandes grupos empresariales que patrocinan eventos, la alta sociedad, la corrupción del estado, las mafias, y las perversiones que se relacionan con un deporte solitario y egoísta.

  En el tenis, se denomina drop shot (o golpe de efecto), a la bola que para quien la recibe es un misterio. Su rebote es impredecible y ocurrirá cerca de la red: precisa metáfora de cómo se le presenta el caso al sarcástico detective amateur.

No hay dos cerebros iguales

Demuestran la existencia de una «huella cerebral» que permitiría identificar de forma inequívoca a un individuo, pues la anatomía del encéfalo sería característica de cada persona.

Cerebro

Las huellas dactilares, la retina, el iris, la geometría de la palma de la mano o la voz permiten el reconocimiento inequívoco de las personas. Pero, ¿sería posible identificar a un individuo en base a las características anatómicas de su cerebro?

Según Lutz Jänke y su equipo, de la Universidad de Zúrich, factores genéticos y experiencias vitales moldearían la forma y estructura del encéfalo. Por consiguiente, no habría dos iguales. La revista Scientific Reports publica las conclusiones del estudio.

Durante 2 años, los científicos obtuvieron imágenes del cerebro de 100 hombres y 91 mujeres mediante 3 resonancias magnéticas realizadas al inicio, a mediados y a finales de la investigación. El posterior análisis reveló que medidas simples como el grosor, la superficie o el volumen de la corteza cerebral bastan para discriminar un sujeto de otro. Sorprendentemente, el volumen y la superficie total del cerebro, parámetros aún más generales, también resultaron específicos de cada individuo.

Estos datos sugieren que el cerebro humano posee una arquitectura altamente «personalizada», determinada por la acción de genes concretos, factores ambientales y vivencias. Asimismo, el hallazgo evidencia la existencia de una suerte de «huella cerebral» que podría complementar el uso de otras medidas biométricas, a fin de verificar la identidad de un sujeto concreto.

Para los Jänke y sus colaboradores el trabajo desmiente aquellas teorías que defendían la uniformidad anatómica del encéfalo humano, definiéndolo como un órgano carente de características propias del individuo. Sin embargo, los investigadores también destacan ciertas limitaciones del estudio, como la edad de los participantes, superior a 65 años. Futuros experimentos evaluarán si el análisis de la corteza cerebral permite identificar, también de forma inequívoca, a individuos más jóvenes. Además, se considerará la obtención de neuroimágenes a lo largo de varios años, con el objeto de detectar posibles variaciones de las medidas con el tiempo que pudieran interferir en el proceso de reconocimiento.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Identification of individual subjects on the basis of their brain anatomical features», de S. Abolfazl Valizadeh et al. en Scientific Reports, 8:5611, publicado el 4 de abril de 2018.

Callar

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aspira profundo la hierba hasta llagarse los labios

muere sin que nadie la vea

pasa la vigilia asomada a la ventana

cegada

con diarios del futuro

los autos la atraviesan

la gente la ve a los ojos

pero no la reconocen

aprieta los brazos de la experiencia

de día

calla lo aprendido de noche