No escaparás de la gravedad nunca

Este estupendo vídeo de TED-Ed explica algunos detalles teóricos y prácticos de la Ley de gravitación universal, esa fuerza –desde los tiempos de Einstein mejor entendida como una deformación del espacio-tiempo– que afecta a todos los objetos con masa. Es algo que nos mantiene atrapados a la Tierra y gobierna los movimientos de los objetos celestes. Algo que varía según las masas de los objetos y las distancias, pero de cuyo efecto nunca se puede escapar completamente (aunque puedan actuar fuerzas contrarias que lo compensen o incluso superen, por ejemplo con el motor de un cohete.)

Anuncios

Programa Especial – Noche de los Muertos

Lo que nos deparará la internet cuántica

98254065_quantum-encryption

Unos físicos dicen que esa red futurista, supersegura, podría resultar útil mucho antes de que alcance su madurez tecnológica.

 

Una futura internet cuántica podría tener usos mucho antes de que llegue a su madurez tecnológica, predice un equipo de físicos.

Esa red, que sacaría partido de fenómenos puramente cuánticos, sería fundamentalmente diferente de la internet clásica que utilizamos ahora. Hay grupos de investigadores de todo el mundo que trabajan en las primeras etapas de su desarrollo, etapas que prometen ya una privacidad y una seguridad prácticamente inviolables de las comunicaciones. Una red más madura podría incluir una serie de aplicaciones científicas, y no solo científicas, imposibles con los sistemas clásicos; por ejemplo, unos sensores para la detección de las ondas gravitatorias.

Un equipo de prominentes investigadores de la internet cuántica en la Universidad Tecnológica de Delft, Holanda, acaba de publicar una hoja de ruta que presenta las etapas que recorrería hacia su plenitud y detalla las dificultades técnicas que cada una planteará. Se describen sus predicciones en el número del 18 de octubre de Science.

La diferencia cuántica 

Esos investigadores sostienen que la tecnología, que complementaría pero no sustituiría a la internet actual, podría llegar a difundirse tanto entre los grandes usuarios, los laboratorios universitarios, por ejemplo, como entre los consumidores individuales, pero no predicen un período de tiempo en que ello podría ocurrir.

La diferencia con los ordenadores cuánticos es grande, aseguran, otra tecnología futurista sobre la que los científicos trabajan febrilmente con la intención de construir máquinas más eficientes que las computadoras clásicas. «En el campo de la computación cuántica se trata mucho más de un todo o nada», según la física teórica Stephanie Wehner, coautora del artículo con su compañeros de Delft David Elkouss y Ronald Hanson.

Stephanie Barz, física cuántica de la Universidad de Stuttgart, en Alemania, está de acuerdo. Resulta difícil predecir cuál de las tecnologías llegará antes, sostiene, como también sostienen otros: si una Internet cuántica ampliamente usada o unos ordenadores cuánticos útiles. Pero las redes cuánticas tienen una gran ventaja, dice Barz, en el sentido de que «una red así se puede construir paso a paso, y en cada uno de ellos se puede añadir una funcionalidad diferente».

(seguir leyendo)

Escape

2996066c-cb9d-48d2-b87c-395e94086c20

tu padre aún sostiene la escopeta
tras la ventana del rancho
como la sangre
en las alfombras de goma del baño
nuestro auto y las colinas
los erráticos climas de Sonora
se borronean en sus pupilas

sostén el vendaje, amor
mientras acelero
hagamos silencio
nos iremos lejos
volaremos como desquiciados
sobre esta ancha serpiente gris que arde
bajo los neumáticos

Phillip Roth inédito

1538641818_715518_1538642332_noticia_normal_recorte1

La persona que debería estar aquí hoy recibiendo un premio honorífico de la New Jersey Historical Society no es el autor de Patrimonio, sino el objeto de estudio en Patrimonio, mi padre, Herman Roth, cuya residencia en Nueva Jersey no acabó como la mía después de menos de dos decenios, sino que se extendió sin interrupción desde su nacimiento en el Central Ward de Newark en 1901 hasta su fallecimiento en un hospital Elizabeth 88 años después, y que, casi la mitad de ese tiempo, vendió seguros de vida desde que empezó como agente en los años treinta en Newark, pasando por los años cuarenta, cincuenta y sesenta, en que fue director en Union City, en Belleville, y por fin en las afueras de Camden, en Maple Shade, donde se jubiló de Metropolitan Life a los 63 años. Trabajó —como hacían entonces los vendedores de seguros de vida— tan íntimamente como un médico de cabecera o un trabajador social con todas las clases y categorías étnicas del norte y el sur de Nueva Jersey, habló durante casi 40 años con miles de familias de asuntos de vida o muerte con las palabras más duras y humanas posibles (“no pueden ganar”, me decía mi padre, “si no se mueren”), llegó a tener una familiaridad con las vidas cotidianas de los ciudadanos de este Estado que supera con mucho la mía y que un novelista realista oriundo de esta región no puede sino envidiarle. No dudaría en colocar su enciclopédico conocimiento de la Newark de antes de la guerra a la altura de la desbordante percepción de James Joyce del Dublín que retrata con tanta exactitud en sus obras de ficción.

Seguir leyendo.

Ese tren

dawn-daylight-hill-1115487

los padres suben al oscuro tren cuyo destino
se desconoce hasta el abordaje

con enorme bolsos
buscan los asientos asignados

los árboles
por la ventanilla
en los campos que ondulan
marcan el ritmo

sus hijos
quedamos atrás

el reflejo de plata en las montañas lejanas
avanza quieto

ellos
a la hora de la tarde que sangra
se quedarán irreversiblemente dormidos
nosotros
volveremos a casa

también algún día
seré el manojo de palos y cueros
en el hueco de un árbol
el descenso
la música oscura y ciega
que no canta ni suena

Descubren un intrigante cinturón de radiación en Saturno.

imageFacebookThumbnail

Antes de lanzarse en picado contra las nubes de Saturno en septiembre de 2017, la nave espacial Cassini, de la NASA, halló varias sorpresas en la región que media entre el planeta y sus anillos.

Dichas sorpresas incluyen un cinturón de radiación compuesto por partículas de alta energía. Hasta ahora se sabía que el gigante gaseoso contaba con varios cinturones de ese tipo más allá de sus majestuosos anillos. El descubierto ahora, sin embargo, se encuentra en la zona interior a los anillos y permanece aislado del resto, lo que proporciona un banco de pruebas para explorar algunos aspectos fundamentales de la física espacial.

Cassini también observó que desde los anillos caen varios compuestos, como metano, hacia la atmósfera de Saturno, así como granos de polvo. Todo ello sugiere que los anillos y el planeta interaccionan entre sí más de lo que se pensaba. «Ha habido muchas sorpresas», apunta Elias Roussos, planetólogo del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar en Gotinga y uno de los líderes del equipo que descubrió el cinturón de radiación.

Seis artículos publicados en Science y cinco en Geophysical Research Letters han presentado los hallazgos finales de Cassini, correspondientes a los últimos cinco meses de misión. En ese tiempo, y después de 13 años estudiando el gigante gaseoso, la nave se adentró repetidas veces en el espacio que media entre el planeta y los anillos antes de perderse para siempre.

Fue allí donde Cassini encontró el cinturón de radiación, el cual se extiende desde la atmósfera superior de Saturno hasta su anillo más interno. Dicha región está poblada por protones que se mueven a velocidades muy próximas a la de la luz. Su origen se atribuye a los rayos cósmicos, los cuales chocarían contra los anillos o contra la atmósfera del planeta y generarían una cascada de partículas secundarias que se desintegrarían hasta dar lugar a los protones que componen el cinturón.

Los protones del cinturón de radiación interno pierden energía si se dirigen hacia el planeta o hacia los anillos. Los que componen el cinturón externo, en cambio, no corren ese riesgo, por lo que presentan una densidad mayor.

(la entrada completa acá)