La familia desaparecida

Las autoras de Los Oesterheld, Alicia Beltrami y Fernanda Nicolini, explican cómo fue la investigación en torno a la desaparición forzada en la dictadura militar del autor de “El Eternauta” y sus cuatro hijas. Se presenta en la Feria del Libro.

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La foto de portada muestra a Héctor Oesterheld jugando en una cuna con su mujer y sus niñas, una imagen familiar como cualquier otra si no conociéramos el final. El autor de El Eternauta, sus cuatro hijas, sus tres yernos y dos de sus cuatro nietos fueron desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar del país. Elsa, esposa de Héctor y madre de las chicas, sobrevivió.

Cinco años de investigación, más de 200 entrevistas, un registro coral y dos cronistas, Alicia Beltrami (1976) y Fernanda Nicolini (1979), fue lo que necesitó Los Oesterheld, libro cuya prosa oscila entre la novela y el documental, en el que Elsa (fallecida el año pasado) adquiere entidad a través de su propia voz, al igual que los autores de las cartas que le enviaron.

“Cuando empezamos en 2011 no teníamos dimensión de la investigación que tendríamos que realizar —explica la cordobesa Alicia Beltrami—, por lo poco que se sabía o se había publicado sobre las hijas o sobre Héctor más allá de su perfil como guionista de historietas. Por las características de la militancia, entre ellos no se sabían datos personales ni nombres reales y otros habían perdido contacto después del golpe de 1976”.

Los Oesterheld fueron una familia acomodada que vivió en una casona de zona norte de Buenos Aires, más precisamente en Beccar, un barrio privilegiado donde Estela, Beatriz, Marina y Diana, las hijas del matrimonio, estudiaron en colegios bilingües de elite, el Northlands y el Nacional de San Isidro.

Ferviente admirador del Che, el guionista de historietas Héctor Oesterheld contagiaba a todos la pasión revolucionaria en tertulias hogareñas en las que sus hijas formaron su identidad, como lo hicieron también en el trabajo territorial en villas del conurbano, en asambleas universitarias, en el teatro experimental, en la bohemia artística, en las redacciones periodísticas y en las campañas en el monte del norte argentino, hasta pasar a la clandestinidad.

La historieta profética

Las vidas de Héctor, su familia y sus compañeros de militancia parecen haber autocumplido la profecía encriptada en la trama de El Eternauta, historieta ilustrada por Solano López que Héctor comenzó a publicar por entregas en la década de 1950, premiada este año con un Eisner (los Premios Oscar de la historieta) a la mejor reedición de archivo.

En El Eternauta se presenta casi por primera vez a un héroe sin superpoderes, rodeado de un grupo de amigos, en un escenario hasta ese momento poco usado: la ciudad de Buenos Aires. Las armas eran dignas de la guerrilla urbana y el enemigo, casi desconocido al principio, flotaba en el aire, matando todo bajo su manto. Una nieve mortal cubría cada rincón de la ciudad como lo hizo el terrorismo de Estado que empezaría a gestarse en los primeros años de la década de 1970. Es por eso que muchos arriesgan que El Eternauta es una proyección autobiográfica en clave de ficción fantástica.

“Héctor solía contar que la idea original de El Eternauta surgió pensando en Robinson Crusoe —explica Fernanda Nicolini—. Él, que había crecido leyendo a Defoe, se preguntó qué pasaría si en lugar de en una isla, el aislamiento fuera en una casa y que la amenaza no fuera la inmensidad del mar sino una invasión extraterrestre. Otro elemento que él venía trabajando en sus otras historietas y que acá se potencia es la idea de que nunca hay un héroe individual, que el héroe, la aventura, siempre es en grupo. Con todo lo que sucede a partir de su militancia, la dictadura y el final trágico, la historieta se resignifica. Héctor creó una historia capaz de trascender y reinterpretarse en todas las épocas. De ahí que también se volviera un ícono político”.

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Desapariciones

Héctor se sumó a Montoneros en 1974 con plena conciencia del riesgo que corrían tanto él como sus hijas. Beatriz fue secuestrada en Campo de Mayo y Diana en un centro de la ciudad de Tucumán. A fines de 1976, poco antes de ser capturado su padre y trasladado a Campo de Mayo y luego al centro clandestino El Vesubio, las dos ya se contaban desaparecidas.

“Elsa siempre se opuso a la militancia de sus hijas —dice Beltrami—, y al apoyo que Héctor les daba. Al principio, por expectativas culturales o profesionales para ellas; después, porque intuía que podían terminar mal. Discutió con ellos cuando ingresaron a Montoneros, consideraba que la lucha armada no era una opción. Siempre les decía que querían ‘parar un tren con las manos’ y que temía por sus vidas, a lo que ellas le respondían que exageraba y todo terminaba en insalvables discusiones”.

Beltrami añade que en 1975, cuando Héctor y Marina se fueron de la casa porque secuestraron a una compañera que conocía donde vivían, Elsa se quedó viviendo con la señora de limpieza. “En junio de 1976 secuestraron y asesinaron a Beatriz, después de que se encontrara con Elsa a tomar un café. Elsa siempre creyó que habían llegado a su hija a través de ella. Pero los testimonios surgidos de nuestra investigación explican que a Beatriz la habían marcado mientras caminaba hacia La Cava desde una camioneta con la que salían a rastrillar en busca de militantes. Elsa no llegó a saber eso, vivió con culpa y murió antes de que  tuviéramos el dato”, añade.

La historia que recoge Los Oesterheld no es sólo trágica. Da cuenta de la candidez de la formación de ideales durante la adolescencia, la dinámica de una familia unida por el amor y las causas comunes, las relaciones de pareja, los hijos, la vitalidad para llevar adelante obras de arte, de solidaridad, de lucha, de resistencia o de convivencia. Centrada en la figura de Héctor, la novela expone a su vez el quiebre que significó su talento en la historieta argentina y su proyección mundial en el género por entonces popular.

Presentación del libro

Los Oesterheld. De Fernanda Nicolini y Alicia Beltrami. Editorial Sudamericana. Se presenta en la Feria del Libro el lunes 12 de septiembre, a las 19.30. Con la presencia de Alicia Beltrami. Presenta Griselda Gómez.

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Publicado por

Pablo Giordano

(Las Varillas, Córdoba, Argentina 1977) Acompañante Terapéutico y Escritor. Trabajó en Gráfica, Radio y TV. Publicó libros de poesía, cuentos y una novela. Es aficionado a la divulgación científica. Escribió en varios medios latinoamericanos y Europeos. Actualmente escribe en Las Voz del Interior.

2 comentarios sobre “La familia desaparecida”

  1. Una historia bastante fuerte, en una época cruel y oscura. Sin duda nos recuerda el resultado de los gobiernos totalitarios. Gracias por compartirlo, no sabía de este libro; ahora me lo he apuntado en mi lista de “por leer”.

    Este libro me recordó a otro que hace alusión aquella época. “Botín de Guerra” de Julio Nosiglia. No se si lo hayas leído, pero sin duda es un libro aterrador. Es un libro cargado de dolor y sufrimiento, pero también de una gran esperanza.

    Saludos.

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