El fin del mundo Maya

  Hace cinco años, nadie hablaba o bromeaba sobre otra cosa que no sea el Fin del Mundo pronosticado por los Mayas. A lo largo de la historia se ha advertido su llegada miles de veces. ¿Entonces por qué hablar de este en particular? Porque aunque no parezca, fue el más popular de la historia de la humanidad, inclusive más que la llegada del temible año 2000. Tanto, que su masividad no resultó indiferente al mundo oriental. Los medios, como siempre, llevaron el tema hasta donde fue rentable, y luego lo descartaron sin dar explicaciones.

  La mentira comenzó con Diana Cooper, una autora de “serios” best sellers sobre este tipo de asuntos delirantes. Según contó en su libro, ella estaba en el huerto, escuchando el llamado de algunas criaturas pentadimensionales que viven en sus árboles, cuando un supuesto arcángel llamado Metatron, junto a un guía alienígena, le informaron que el 21 de diciembre de 2012 se acabaría el mundo, tal como los Mayas lo habían profetizaron.

  El libro de esta mujer se convirtió rápidamente en el más vendido, traducido, y pronto, otros escritores del estilo la siguieron montados en la viralidad que se había generado también gracias a una incipiente compulsión de las redes sociales por compartirlo todo. Miles de medios se hicieron eco, varias películas se produjeron en tiempo record, y en el mismo tiempo se popularizaron y hasta provocaron fundaciones de cultos, además de grupos de fanáticos que se retiraron para esperar la Revelación. Varios creyentes abandonaron sus pertenencias y se reunieron en lugares sagrados y no faltaron algunos suicidios.

  Hubo quienes sostuvieron que el desencadenante del armagedón sería el supervolcán de Yellowstone, un gigante dormido cuya erupción provocaría el equivalente a un invierno nuclear. Otros hablaron de un máximo de la actividad solar que achicharraría a la Tierra. Otros fueron más lejos, a un alineamiento del Sol o el Sistema Solar con el centro de la Galaxia, desde donde nos llegaría una especie de rayo de la muerte. No faltó el clásico planeta X en rumbo de colisión hacia el nuestro.

   Los pobres Mayas, que fueron incapaces de predecir su propia extinción como cultura antes de la llegada de los españoles, nunca vincularon el fin de la Cuenta Larga con el del mundo. Fueron una cultura que surgió en Mesoamérica hacia 2000 a.c. Tenían tres calendarios: uno solar, de 365 días; otro ceremonial, de 260; y un tercero, llamado Cuenta Larga, de 1.872.000 días (5.125 años) que terminó el 21 de diciembre de 2012, donde volvió a comenzar la cuenta, es decir, una especie de Nochevieja a la que sigue su correspondiente día de Año Nuevo. Solo un cambio de etapa.

  Alarmados, varias decenas de chamanes de toda América Latina, incluidos tres expertos de la cultura Maya, se reunieron en Chile en Noviembre de 2010 con el objeto de desmentir la profecía del fin del mundo y hacer respetar sus culturas. Pidieron seriedad a los medios y que den explicaciones. Pero la verdad casi nunca es rentable. Ningún medio lo comentó, dieron rienda suelta al regocijo de la gente: el sensacionalismo.

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Publicado por

Pablo Giordano

(Las Varillas, Córdoba, Argentina 1977) Acompañante Terapéutico y Escritor. Trabajó en Gráfica, Radio y TV. Publicó libros de poesía, cuentos y una novela. Es aficionado a la divulgación científica. Escribió en varios medios latinoamericanos y Europeos. Actualmente escribe en Las Voz del Interior.

5 comentarios en “El fin del mundo Maya”

  1. Es lo que buscan también hablaban últimamente que si uno de los volcanes de las islas canarias estallaba se crearía un tsunami que barrería la mitad de américa, en fin a veces hablan por hablar o por crear miedo a la gente aunque tengan alguna base científica lógica pero no sepan realmente cuando ocurrirá.

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  2. Es que realmente lo que “predijeron” los mayas fue el final de su cuenta larga. Existen las pruebas que pueden desmentir las estupideces que los oportunistas, los fanáticos y los idiotas incapaces de usar la razón andan diciendo aquí y allá. Sin embargo, no hay necesidad de hacerlo: cuando no sucede nada, ellos caen en el ridículo. Por ejemplo tenemos el “fin del mundo” de este año, que supuestamente iba a acontecer en julio o agosto. El oportunista de pacotilla quedó literalmente en ridículo, y en su defensa argumentó que se había retrasado, que fue un mal cálculo.

    Lo que hay que hacer con ese tipo de gente es ignorarla. Así de simple. Ignorarla y, de ser dable, mandarlas al manicomio o a la cárcel por ser un peligro para la sociedad.

    Ahora bien, ¿quieren saber cuál es el verdadero fin del mundo? Lo estamos viviendo ahora: destruyendo plantas,contaminando el ambiente, las guerras… Toda violencia desatada en el planeta es el fin del mundo. Nosotros somos nuestro propio fin del mundo porque, lo queramos ver o no, estamos contribuyendo a ello.

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