Viento, dile a la hamaca…

¿Qué pasó con el fenómeno viral conocido como la hamaca embrujada de Firmat?

maxresdefault

  La noticia estalló en agosto de 2007. Los vecinos juraban que sin brisa ni viento, la hamaca de una plaza de la localidad de Firmat en Santa Fé, se columpiaba sola mientras las otras permanecían inmóviles. La gente se agolpaba en la plaza para ver. Finalmente, un video llegó a las cadenas nacionales de noticias y explotó el caso. La TV preparó su música de fenómeno paranormal, y ya teníamos un nuevo fantasma que pagaría el mes de audiencia. El caso se internacionalizó, el “video de la hamaca embrujada de Firmat” fue viral en cuestión de semanas.

  Como siempre, la “explicación” más ganchera es la que prima y se convierte en “oficial”. Periodistas incluídos, se aseguró que en lo años ochenta, cuando construían el barrio, un niño murió allí en un accidente con cilindros de cemento. “El niño existió —afirmaron vecinos frente a cámara—, tiene nombre y apellido”.

  Creyentes y charlatanes presentaron explicaciones al respecto. El “mentalista” Antonio Las Heras acudió allí con su péndulo y su demagogia empresarial para declarar que en la plaza había quedado “impregnada la muerte de un chico que recibió un caño en la cabeza”. Jorge Bustamante, miembro de la Universidad Argentina de Parapsicología y Terapias Alternativas de Buenos Aires, llegó a una conclusión. En la carta semianalfabeta (¡deberían leerla!) que le envió al intendente Carlos Torres, concluyó que existía una o dos personas en “ejercicio con la magia”, con el fin de llamar la atención de los habitantes. Por último, el informe realizado por Visión Ovni dictaminó: “no hay ningún elemento básico proveniente del electromagnetismo, corriente galvánica, fuerzas eólicas o corrientes isotérmicas, que ocasionen los movimientos de las hamacas. No se halló ningún elemento ajeno a la estructura que conforma el juego, se descarta que haya una corriente de aire cálido que produzca un efecto envolvente que cause el movimiento.”

  A esa altura, cabía preguntarse por qué no se consultó a la ciencia. La respuesta acude de inmediato: el país hablaba de Firmat, la muchedumbre viajaba al pueblo, la zona ya aportaba al miniturismo. Los medios mantenían buen rating dosificando la información paranormal de estos grupos de creyentes. Y la ciencia, como casi siempre, está ocupada en temas importantes.

 Una mañana, la hamaca ya no estaba. En su lugar quedaron un par de eslabones. Se notaba que había sido cortada con una cierra y según las huellas, trasladada en un auto. Apareció una semana después, pero no en la plaza, sino a la venta en Mercadolibre, a $21; aunque el vendedor aclaraba que se trataba de una base y se la llevaría el mejor postor. No faltaron ofertas, pero el tema se diluyó rápidamente. Aparecieron más dueños de hamacas de Firmat y se multiplicaron los videos en youtube mostrando columpios encantados en varios rincones del mundo. La mayoría montados con trucos muy groseros.

  No hizo falta científicos de renombre para explicar, por lo menos burdamente, el misterio de Firmat. Bastó con un programa de TV norteamericano que viajó para revelarlo. El Show se llamaba Fact or Faked y se emitió por SyFy en 2010. El equipo de investigadores estaba integrado por científicos de diferentes disciplinas, técnicos, ingenieros y expertos en video; todos formados por el agente del FBI Ben Hansen.

  Después de eso, ningún medio volvió a tocar el tema, así que como siempre, muchos siguieron creyendo en el fantasma y muy pocos accedieron a las explicaciones. Que la hamaca se moviera en días absolutamente calmos, que por otro lado sólo se producen algunos días de verano e invierno en esa zona del país, era falso y los pocos testimonios,  pobres. El pendular de la hamaca no era tal, sino que se trataba de un bamboleo. Solo en una estadística muy baja las demás hamacas permanecían inmóviles mientras la del medio se movía, si bien ninguna alcanzaba la excitación de la “encantada”. Por último, ningún chico murió allí durante la construcción del barrio y menos golpeado por caños de desagüe. El nombre y apellido del niño que aseguraban existía, jamás fue aportado ni siquiera por los vecinos que lo juraron frente a cámara.

  El programa de Tv montó algunas experiencias fallidas como es costumbre en este tipo de show que deben durar un tiempo exacto. Finalmente cerraron con la prueba que daría el resultado: instalaron una carpa sobre la hamaca para aislarla de las condiciones ambientales y con un ventilador gigante replicaron distintas condiciones de brisa y viento. Descubrieron que la hamaca “embrujada” era más ancha que las otras dos, lo que facilitaba un embolsamiento de aire muy superior en cada “envión”, una simple ecuación de suma exponencial. El experimento arrojó un movimiento idéntico al de las filmaciones virales.

  El fenómeno de la hamaca de Firmat no es único. Se estudiaron muchos casos de comportamientos “anormales” en objetos pendulantes en el mundo. Inclusive de comportamiento de seres vivos que despertaron las famosas teorías físico-matemáticas  llamadas vulgarmente efecto mariposa o para ser científicos: teoría del caos. Pero esos son otros temas, demasiado complejos y poco comerciales para producciones de TV masivas.

Anuncios

Publicado por

Pablo Giordano

(Las Varillas, Córdoba, Argentina 1977) Acompañante Terapéutico y Escritor. Trabajó en Gráfica, Radio y TV. Publicó libros de poesía, cuentos y una novela. Es aficionado a la divulgación científica. Escribió en varios medios latinoamericanos y Europeos. Actualmente escribe en Las Voz del Interior.

2 comentarios sobre “Viento, dile a la hamaca…”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s