El manco que inventó a los pleyadianos

Eduard Meier, el granjero pionero en fotografiar enormes naves  “extraterrestres” a plena luz del día, inventor del mesianismo ovni y su viaje al pasado para entrevistarse con Jesús.

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 El cinturón de fotones es una creencia de algunos grupos New Age que imagina al sistema solar atravesar una red masiva de algún tipo de radiación cósmica. Dicen que esta red orbita alrededor de las Pléyades. Cuando esto ocurra, llegará el fin del mundo, la elevación de la humanidad a un plano superior de existencia, o esas chorradas de siempre. Las Pléyades, también conocidas como M45 -o más popularmente Las Siete Hermanas o Los Siete Cabritos- son un grupo de estrellas muy jóvenes. Mencionadas tres veces en la Biblia (Job 9:9, 38:31; Amós 5:8) sirvieron quizá de sagradas para que el escritor alemán Paul Otto Hesse situara allí esta creencia. En 1949, en el libro “El último día”, habló acerca del impacto del supuesto cinturón de fotones influenciando a varias revistas populares, globalizando la creencia al grado de afectar probablemente al granjero Suizo Eduard Meier.

  Conversando con su familia en febrero de 1975, Meier narró que a las dos de la tarde en Hinwell, mientras cruzaba un amplio camino con su auto, un zumbido penetrante lo invadió. Provenía de una nube no muy lejana. Sintió un intenso escalofrío y transpiró de miedo al ver un objeto plateado, de forma discoidal, de unos siete metros de diámetro. Fue allí cuando por primera vez sacó su cámara, apuntó hacia al objeto y disparó varias veces.

  A esta altura del relato, su familia revisaba las increíbles fotos. Meier continuó: “una luz tenue, real e invisible a la vez, casi me paraliza, me di cuenta que no debía acercarme más. Se presentaron dos humanoides. La mujer comandante era hermosa, de estilo nórdico, cabellos rubios, de 1.70 m, igual que sus acompañantes. Me develó su nombre: Semjase, venían de Las Pléyades, a 500 años luz de nuestro Planeta. El suyo se llama Erras, del sistema de Taygeta. Me dijeron que todos los extraterrestres están asociados a una Constelación Formada por 127 millones de seres. Me hicieron alguna preguntas sobre la humanidad y se fueron con la propuesta de futuros encuentros”.

  Al tener todavía la cámara, fotografió el despegue de la nave, sus cambios de color y sus desplazamientos. No consiguió distinguir ningún tipo de emblema o insignia ni en las ropas de los tripulantes ni en la nave misma. Tampoco consiguió fotos de los seres.

Su familia le creyó, allanandole el camino al manco para su escalada de delirio. Así nació el ícono de algunas religiones ovni: visitantes de Las Pléyades de tipología nórdica, que además le hablaron en su idioma (catonés suizo). Muchos mesías posteriores se referirán a ellos basados en la literatura de ciencia-ficción que el propio Meier disparó.

  El granjero se entrevistaba con “los extraterrestres” dos veces al mes, pudiendo grabar y fotografiar lo que quisiera. Pero… para darlo a conocer al mundo, debía esperar un permiso. 🙂 Con todo ese material formó una amplia colección de cintas, grabaciones y fotografías. Si uno las observa hoy, aún guardan una increíble belleza.

  A esta altura, muchos suizos esperaban contactarse. Entre ellos un Coronel llamado Wendelle Stevens, que había participado en proyectos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y colaborado como investigador de cohetes espaciales para NASA, retirándose al estudio de los ovnis y la exobiología en 1963. Stevens presentía que el caso Meier era auténtico y que quedaría demostrada, por fin, la existencia de vida extraterrestre.

  No tardaron en revolucionar la ufología gracias a las fotos de naves discoidales de gran tamaño, la mayoría a plena luz del día. Los diferentes análisis llevados a cabo por el físico y especialista en análisis ópticos Neil Davis, director del laboratorio Desing Technology; por Bob Post, perteneciente al laboratorio óptico del Jet Propulsion Laboratory; y por el astrónomo y especialista en procedimientos de análisis ópticos Michael Manin, constataron que no se trataba de una superpocisión.

AJUSTANDO EL CINTURÓN

A esa altura el mito del cinturón de fotones estaba en pleno auge entre los grupos religiosos new age y no alcanzaría tope igual hasta 2012 con el holocausto Maya que no ocurrió. La idea del cinturón no hubiese sido gran cosas sin la insistencia en 1977 de Samael Aun Weor -llamado en verdad Víctor Manuel Gómez Rodríguez, un nombre mucho menos místico si se quiere dirigir a las masas lisérgicas- con su conferencia “Los anillos de Alcione”, en la que cita a Hess cuando predice que si la Tierra entra primero en el cinturón se formaría un gran fuego en el cielo, mientras que si el Sol entra en primer lugar la radiación liberada podría interferir con los rayos solares y la oscuridad reinaría por 110 horas, después de lo cual todo volvería a la normalidad.

   En agosto de 1981, un gran número de revistas se empezó a hacer eco de esta creencia por varios años. Aún hoy existen fieles pero ninguno expone con claridad qué tipo de radiación produce el cinturón de fotones: hablan de “flujo magnético de la luz”, “luz de alta frecuencia invisible”, “energía de alta frecuencia”, “partículas de fotones”, etc. Tampoco se pusieron de acuerdo sobre el momento en que el Sistema Solar entraría en el Cinturón de fotones (las fechas varíaron entre 1962 y 2012), o cuánto tiempo se mantendrá la Tierra dentro de la influencia de esta energía poderosa (las cifras varían entre 30 y 300 años). Muchos justificaban sus delirios en algunos mensajes que los pleyadeanos le dejaban a Meier, quien exibía más de 4000 notas dictadas por “extraterrestres” e imágenes de algunos de ellos, las más osadas: rostros femeninos idénticos a humanos.

  Otra proeza del granjero manco se expuso en el libro Message from the Pleiades, Vol. 2, de 1990, donde se asegura que viajó al pasado gracias al extraterrestre Asket, donde se reunió personalmente con Jmmanuel , anunciado como el verdadero Jesús, y le dijo que su evolución (la de Meier) fue superior a la del propio cristo. El contacto con Jmmanuel duró cuatro días y después, según contó, fue devuelto a la actualidad.

Y ASÍ TERMINA ESTA HISTORIA

  En 1997 cuando un mínimo interés de estudiosos serios intervino,  se descubrió que las naves eran maquetas y los seres pleyadianos bailarinas de un programa de la televisión suiza. Lo borroso de las fotos se debía a que habían sido tomadas directamente del televisor, y no al campo magnético de las naves, como Meier decía. Se lo acusó de no actuar solo, difícilmente siendo manco pudiera tomar fotos sin trípode de semejante claridad.

 Una vez desenmascarado, el granjero y su coequiper se defendieron como lo hacen todos: culpando a una maniobra de desprestigio a cargo de los “hombres de negro”. Meier declaró algo que contradecía con su narración primigenia de su contacto extraterrestre: aseguró que desde los cinco años de edad los tenía.

  Ya viejo, y con la actividad que solo le queda a los desenmascarados, previno sobre el fin del mundo como mesías: “debo explicarlo de esta manera, esta Tierra perecerá hasta dentro de un tiempo, que nuestros científicos no suponen pues acerca de nuestro sol tienen conocimientos completamente equivocados, el sol que ya se esta muriendo y así sucederá que los seres humanos terrestres podrán abandonar la tierra con ayuda de los extraterrestres quienes participarán aquí en el tiempo venidero y establecerse en otra parte…”, dijo en una entrevista de 1998 donde no explicó cuales son los conocimientos equivocados que tenemos sobre el sol.

  Mientras más popular se hacían las creencias, más se desmitificaban a través de simples aficionados a la ciencia. El Sistema Solar no está en órbita alrededor de ninguna de las estrellas de las Pléyades. Ningún astrónomo detectó signo de nada que se parezca a un cinturón de fotones jamás. Tampoco ha sido detectado ninguno de los efectos atribuibles a dicha supuesta “energía cósmica”. Al contrario, el Sistema Solar se está alejando de la constelación de Tauro y, consecuentemente, de las Pléyades, y se dirige hacia la constelación de Hércules.

 Aún así, hay varias religiones que creen en Meier y el cinturón. Los “canalizadores” Virginia Essene y Sheldon Nidle, autores del libro “Estás convirtiéndote en un humano galáctico”, pronosticaron la entrada del Sistema Solar en el cinturón de fotones para cualquier momento anterior al año 2000, lo que traería la purgación de la humanidad y la llegada de la era de luz.

  Como siempre, nada ocurrió.

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Publicado por

Pablo Giordano

(Las Varillas, Córdoba, Argentina 1977) Acompañante Terapéutico y Escritor. Trabajó en Gráfica, Radio y TV. Publicó libros de poesía, cuentos y una novela. Es aficionado a la divulgación científica. Escribió en varios medios latinoamericanos y Europeos. Actualmente escribe en Las Voz del Interior.

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