La manchita esa

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para La Voz del Interior

   Emparentado con la poesía breve, desnuda, categórica, de remates que dan sentido a un cuerpo esquelético en el que se presenta el poema, Un puntito Negro, del nativo de Villa Nueva Gustavo Borga, se despliega en tres partes muy diferentes donde la conceptualización de la primera amenaza con eclipsar a las demás.

   Minimalista y metafórica sin más, esa primera parte apenas fue construida con un autor que escribe, la página, y un puntito negro que lo condiciona todo. Acotados, los versos se abren al infinito, sus enunciados recuerdan a la mirada desde la alcantarilla, de Pizarnik, que también puede ser una visión del mundo. Ese punto, llegado en algún momento indefinido al yo poético, produce una irrupción biográfica que tiñe al propio escritor: escribo lo mismo/ pero no es lo mismo/ con esa cosa ahí.

   A partir de entonces ese lunar en el papel-piel será quien señale, protagonice, amenace, lacere. Lentamente se proponen alguna elucubraciones. El punto no solo es una evidente mancha, sino que puede mutar, a veces en culpa, la que todos llevamos. Es un punto huérfano de signo interrogatorio que pregunta siempre por él. Nadie sabe qué hace allí, no todos pueden verlo. Quizá no exista.

   Gustavo Borga (1960) es un poeta pueblerino, pero no provinciano. Ancló su imagen con fuerza excesiva en su primer libro Patitos degollados: El caballo que viste/ fugazmente/ desde la ventana/ del colectivo// (el animal estaba solo/ parado en cuatro patas/ en medio del campo)// era yo// Yo me llamo Gustavo/ Gustavo Borga me llamo// soy tu espejo.

   En la segunda parte, el autor ensaya sobre el acto de escribir y su relación con el actor que escribe, con ejemplos y escenas. Una forma de poner los puntos sobre las íes a la hora de marcar territorio poético-político que desembocará en una tercera parte áspera donde contrastará la lírica y lo prosaico, en cantos efectistas donde conviven el presidente, una mano cortada que, trasladad en un maletín, oficiará de masturbadora, YPF, la idea de asesinar a la madre y otros poemas reunidos en un pequeño reservorio de piezas sueltas.

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Publicado por

Pablo Giordano

(Las Varillas, Córdoba, Argentina 1977) Acompañante Terapéutico y Escritor. Trabajó en Gráfica, Radio y TV. Publicó libros de poesía, cuentos y una novela. Es aficionado a la divulgación científica. Escribió en varios medios latinoamericanos y Europeos. Actualmente escribe en Las Voz del Interior.

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