El Jardín de senderos que se predicen

tapa-borges-y-la-fisica-cuantica_reimpr-620x932  En los enunciados y prácticas espirituales actuales existe una valoración de todo aquello que termine con la palabra “cuántico”. Vende tan bien como en literatura todo lo que comience con “Borges”. Imaginen un producto que contenga a los dos. Este doble-gancho de marketing existe, un científico utilizó la obra del escritor (“del que todos hablan pero nadie leyó”) y a la Física Cuántica (“a la que todos invocan y nadie conoce”) para nobles fines: introducir a la gente común en el mundo subatómico.

   Cuando Internet fue reconocido como monstruo, se dijo que Borges lo había predicho en El Aleph, también que Google era su soñada biblioteca. Ahora se sugiere que el autor argentino “adelantó” algunas extravagancias de la física de partículas. Alberto Rojo, el autor de Borges y la Física Cuántica fue investigador postdoctoral en la Universidad de Chicago y profesor adjunto en la Universidad de Míchigan. Es Doctor en Física del Instituto Balseiro, Investigador y profesor en la Universidad de Oakland y publicó en coautoría con Anthony James Leggett (Premio Nobel de Física en 2003).

  Para los dummies que anhelan una explicación simple del espacio-tiempo, el entrelazamiento cuántico, la teletransportación y las cuatro dimensiones, este es su libro. Pero no es solo eso, el científico también rememora el día en que le presentaron a Borges, y lo hace con una prosa elegante y de a momentos literaria como en el pasaje en que cuenta como destruyó bajo la lluvia un manuscrito inédito del escritor.

   La carencia de método científico en el sistema de pensamiento de la población en general y de la mayoría de los profesionales de la educación construyó una transpolación de la verdad al símbolo: el saber, que por complejo, reducimos perezosamente a la representación. La cosa pasa a ser el símbolo. En la reflexología, por ejemplo, se ha reducido todo el conocimiento médico sobre el cuerpo humano a la planta de los pies. En este marco se puede incluir a todas las creencias harto refutadas: el Reiki, la homeopatía el psicoanálisis, etc. La utilización que hacen algunos artistas, religiosos, creyentes, terapeutas, charlatanes e inclusive divulgadores científicos, del universo cuántico, tan de moda gracias a sus postulados revolucionarios y anti-intuitivos, producen disparates.

   “Mi evaluación es que es un uso inapropiado y hasta deshonesto de los conceptos cuánticos —comparte Rojo—, a veces por desconocimiento, a veces por un uso intencional de iconografías afines al mundo new age, para darles una pátina de credibilidad. El mundo microscópico es peculiarmente misterioso y enigmático, pero hay que entender que mucho de lo extravagante del mundo microscópico no se aplica al mundo macroscópico de todos los días. Tenemos que entender que mucho del uso conceptual es metafórico, no riguroso. Dicho esto, si esas terapias alternativas funcionan bienvenidas sean, pero es claro que funcionan por motivos que no tienen que ver con la acción química (en el caso de la homeopatía) o física (en la acupuntura) o por cierto holismo místico (en las terapias cuánticas) sino por el efecto placebo.

 

BORGES Y LAS ANTICIPACIONES

  Regodeándose con ese personaje que era él mismo, su erudición y su obra, ¿realmente cree que Borges ignoraba la física como se jactaba de hacer?

  Quizás haya sabido un poco, pero es seguro que no mucho. Su anticipo de la teoría de los muchos mundos, en todo caso, requeriría que haya sabido más que los físicos del momento (Einstein por ejemplo), cosa que es improbable en extremo, sino imposible. Para mí lo de Borges es un triunfo de la intuición, un ejemplo de que a veces saber un poco puede ser peligroso, y es mejor no saber nada de algo y emprender, desde la ficción, aventuras intelectuales que pueden llegar a ser anticipatorias.

  ¿Las ideas de anticipación -exceptuando a Arthur Clarke y pocos más- no son, muchas veces, interpretaciones con el diario del día después?

  En muchos casos sí. Sin embargo, hay anticipos conceptuales que son verdaderos. Pienso  por ejemplo en Dante y la curvatura del espacio, Wells y la idea del tiempo como una dimensión especial y Borges y los laberintos temporales. Cuando los anticipos son meras extrapolaciones de la tecnología del momento (la telefonía celular), o fantasías fáciles (el viaje a la Luna),  sí creo que se aplica lo del diario del día después. Pero cuando los anticipos tienen una elaboración conceptual como la de Borges o Dante (que por otra parte no están planteando un anticipo sino una ficción) creo que van más allá, que se mezclan e integran a la búsqueda científica, son parte embrional en el camino evolutivo que lleva a la teoría científica.

  Usted sugiere una anticipación de la hipótesis de multiversos. ¿Cree que Borges no emuló a los vedas, por ejemplo, o a los mundos del mazdeísmo primitivo?

  Es posible, aunque en mi opinión la idea es lo suficientemente distinta de los mundos en constante creación que vos mencionás. Me refiero al hecho de que en El Jardín de senderos que se bifurcan en cada decisión se crean tantos mundos como alternativas hay en una decisión. Y esa, literalmente, es la idea que aparece en el trabajo de Everett, un trabajo de física.

Podría decirse que Borges utilizó hipótesis y teorías científicas con fines estéticos.

  Si, sobre todo en el caso de las matemáticas.  Pienso en sus alusiones al infinito, a las series,  al azar, temas que atraviesan la ciencia y la filosofía. Borges es, además, el escritor que mejor escribió sobre el tiempo. El caso de El Jardín… es una singularidad, ya que, en su aproximación desde la ficción a un problema del tiempo, descifra, sin saberlo, una solución a un problema de física.

¿Cuánto le debe Borges a Ouspensky?

  Yo creo que bastante. La idea de los universos de Tlön, por ejemplo, o toda la idea de Funes, está también en Ouspensky. Pero claro, también podríamos decir que le debe a Lasswitz la idea de una biblioteca total. Nadie conoce el cuento de Lasswitz y la Biblioteca de Babel es el cuento más famoso de Borges. Es un caso de triunfo del qué sobre el cómo. Borges toma cosas de Ouspensky y las reformula con una ejecución magistral.

 

ARTE Y CUÁNTICA

  ¿Cree que Dalí conocía la morfología del hipercubo desplegado para crucificar allí a su cristo, o lo atribuye más a una coincidencia de un juego geométrico?

  Dalí conocía el hipercubo, estaba muy interesado en las matemáticas, en las cuatro dimensiones, incluso en la física cuántica, de modo que no creo que sea una coincidencia. Lo interesante del cuadro es la idea de un cristo crucificado en un objeto que “proviene” de una dimensión geométrica mayor, de cuatro dimensiones.

¿Qué papel juega la estética en la Ciencia?

 Una frase del astrofísico Subrahmanyan Chandrasekhar para mí resume el rol de la estética en la ciencia: “Es un hecho increíble que aquello que la mente humana, en lo más profundo y hondo, percibe como bello, encuentra su realización en la naturaleza externa”. Ya más en lo específico, hay muchas instancias en el desarrollo de la física  -la electrodinámica de Maxwell, la relatividad de Einstein, la teoría de partículas- en el que el gran avance se produce, menos por el intento de explicar un experimento sin explicación, que persiguiendo un horizonte de simplicidad, de simetría, de elegancia de la teoría. Lo interesante es que esas pautas subjetivas conducen (en muchos casos) a la verdad.

  Se han realizado experimentos donde algunos comportamientos de la física de partículas funcionan a estructura macro. ¿Se puede predecir el futuro de la teoría, sus implicancias en el mundo cotidiano? Pienso en la computación cuántica, por ejemplo.

  Ya hay algunos prototipos funcionando. Predecir la aplicación masiva de un descubrimiento como ese es muy difícil. Lo cierto es que no hay que detenerlo, hay que seguir investigando. La mayoría de las grandes aplicaciones cayeron fuera del objetivo de las predicciones. Me acuerdo de un dibujito de los 60, Los Supersónicos, que anticipaba un futuro de automóviles voladores, pero los personajes hablaban con teléfonos rotativos. Una vez escuché a Charles Townes, uno de los inventores del láser, contar que, como no se les ocurría aplicación, hicieron un pelapapas óptico. ()

 

Alberto Rojo es Doctor en física del Instituto Balseiro. Investigador y profesor en la Universidad de Oakland y publicó en coautoría con Anthony James Leggett (premio Nobel de Física de 2003). En 2005 recibió el premio University of California at Santa Barbara, KITP Scholar y en 2007 el Jack Williamson Professor of Science and Humanities, Eastern New Mexico University.

Alberto es además guitarrista y autor de canciones. Contó con la participación de Charly García y de Pedro Aznar en sus discos. Grabó a dúo con Mercedes Sosa y la acompañó en numerosas salas del mundo. En 2006 debutó como orquestador en el Teatro Colón de Buenos Aires con su obra Ni Si Ni No (compuesta en coautoría con Luis Gurevich) interpretada a dúo con Merdeces Sosa y con la orquesta estable del teatro dirigida por Pedro Ignacio Calderón. Sus obras solistas se usan como material de estudio en varios conservatorios argentinos. Compuso a dúo con Pedro Aznar Te digo gracias guitarra y con Víctor Heredia La canción que jamás olvidé. En sus exploraciones en luthería, diseñó la primera guitarra decafónica.

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Publicado por

Pablo Giordano

(Las Varillas, Córdoba, Argentina 1977) Acompañante Terapéutico y Escritor. Trabajó en Gráfica, Radio y TV. Publicó libros de poesía, cuentos y una novela. Es aficionado a la divulgación científica. Escribió en varios medios latinoamericanos y Europeos. Actualmente escribe en Las Voz del Interior.

2 comentarios sobre “El Jardín de senderos que se predicen”

  1. Considero muy interesante las ideas contenidas en tu artículo “El Jardín de senderos que se predicen” como respuestas de Alberto Rojo a tus acertadas peguntas. Siempre me ha gustado la ciencia ficción, la buena desde luego. También pienso que no todo en eses género es anticipación, ni muchísimo menos. Aunque se han dado casos sorprendentes en los que determinadas intuiciones se han hecho realidad. Creo que la ciencia ficción permite formular hipótesis acerca de conceptos científicos y desarrollarlas de un modo inteligente, pero sin obligar al autor a demostrar nada. Es un puro ejercicio especulativo de la mente creativa.
    Ahora bien, cuando hablamos de autores con una sólida formación científica, tales como Arthur C. Clarke, a quien tú mencionas, entonces sí podemos concluir que utilizan el género para plasmar sus esbozos de teorías y ejercer su poderosa intuición., bajo el manto protector de la ficción.
    Otro es el caso de la New Age, en donde se pretende elevar a camino espiritual definitivo y explicación de la verdad universal a un pandemonium sincrético, en el que se pueden reconocer fácilmente los componentes y su procedencia.

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