Felinos líquidos

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Cuando se estudia el movimiento de un cuerpo y sus reacciones ante la presencia de fuerzas se suele partir del supuesto de que tratamos con un objeto rígido. El motivo es que las fuerzas suelen hacer dos cosas: o aceleran los cuerpos o los deforman. En el primer caso aplicamos la segunda ley de Newton para el movimiento y ya está; en el segundo caso tenemos que estudiarlo como un material deformable, y si tiende a adoptar la forma del contenedor en que se encuentra lo llamamos fluido.

La física de fluidos se aplica a líquidos y gases, pero también a otros sistemas que en principio no consideramos que fluyen. Una carretera llena de vehículos es un sistema que podemos tratar cono un material fluido: nos permite hablar de velocidad media y densidad, estudiar el efecto de un estrechamiento o un ensanchamiento, variar el flujo de coches cambiando la velocidad.

¿Nunca se han preguntado por qué la zona de pago de una autopista de peaje es tan ancha? Estamos tan tranquilos conduciendo en un sistema de dos carriles y zas, de repente se convierten en seis u ocho. Esto puede explicarse mediante la ecuación de continuidad, una relación basada en que lo que entra por un lado tiene que salir por el otro; cuando la explico en clase suelo llamarla “el principio de José Mota” por aquello de las gallinas que entran por las que van saliendo. La ecuación de continuidad nos dice que el producto de la sección de la tubería (en este caso la autopista) por la densidad del fluido y su velocidad es constante: Aρv=cte. Para pagar el peaje tenemos que disminuir nuestra velocidad, así que una de dos: o aumentamos la sección o la densidad de vehículos aumenta (aumenta ρ) y tenemos un embotellamiento entre manos.

Aplicar las leyes de la mecánica de fluidos a sistemas como humanos o animales es arriesgado porque los seres vivos tienen tendencia a decidir por su cuenta, de modo que su comportamiento puede diferir del seguido por un sistema de objetos inertes. En los accidentes de autovía tenemos un ejemplo típico. Cuando se cierra uno de los carriles (por causa de obras o de accidente), la única posibilidad de que no se forme un tapón es aumentar la velocidad del fluido, es decir de los coches, pero eso es precisamente lo que nunca hacemos. No sólo nos arriesgamos a una multa sino que una zona de accidentes es el último lugar donde deberíamos conducir a alta velocidad, así que disminuimos la velocidad y el resultado es un aumento en la densidad del tráfico. Una molestia menor comparada con las posibles consecuencias, y en cualquier caso un efecto que la Guardia Civil de Tráfico puede y debe tener en cuenta.

(el resto del texto acá)

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El cuento cuántico

El último refugio de las “terapias alternativas”

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 Los postulados de la mecánica cuántica se enuncian a través de sistemas matemáticos altamente abstractos, fuera del alcance de cualquiera que no se especialice. Es por eso que entre los científicos de partículas circula una humorada que asegura que si afirmas conocer a la mecánica cuántica, no la conoces.

 En ese universo subatómico no se cumple la física que experimentamos a diario. Ocurren cosas raras. Las primeras leyes fueron enunciadas por Schrodinger y Heisenberg hace casi cien años, y las similitudes con el misticismo oriental propició el movimiento espiritual actual que asegura curar y garantiza felicidad gracias a este “nuevo paradigma”. Entre sus defensores se encuentra la terapeuta Judy Knight, quien sostiene que un guerrero de 35.000 años se le apareció en la cocina de su casa y le transfirió “poderes cuánticos”. En el documental ¡¿Y tú qué sabes?! el gurú espiritual Deepak Chopra expone didácticamente los principios que rigen a las partículas elementales y todo parece ir más o menos bien hasta que una mujer maravillada por este asombroso mundo, tira su medicación a la basura. ¿Para qué usarla si nuestro cerebro puede sanarnos?

Ver para ser

 La ley física que más utilizan las “terapias cuánticas” para crear la sensación de ser avaladas por datos científicos, es la que describe cómo las partículas subatómicas se comportan de una manera cuando las observamos y de otra cuando no. Un electrón, por ejemplo, existe dentro de un átomo simultáneamente en infinitos lugares, y esos infinitos, al ser detectados, es decir, observados, se constituyen en uno solo; se llama colapso de la función de onda. Por eso los místicos cuánticos creen que al estado final de nuestra realidad lo crea la conciencia del observador, nuestro cerebro. De esta manera, existirían infinitas realidades, pero como observadores provocamos solo una, descartando las restantes. Sólo hay que saber “elegir” la realidad en donde estamos sanos.

  Pero el colapso de la función de onda no se produce por “observación”. Para provocarlo debemos interactuar con la partícula haciéndola colisionar. No estamos viendo, sino interviniendo, modificando. Creamos un efecto que nos brinda información que no puede extrapolarse a ningún ámbito que no sea a escala un millón de veces más pequeña que el grosor de un cabello humano, no en nuestra realidad gigantesca.

 Otros gurúes apelan a la dualidad onda-partícula. Las singularidades ultrapequeñas se comportan como partículas y ondas a la vez, pero estos sanadores creen ver allí una dualidad mente-cerebro aunque en Mecánica Cuántica la dualidad es sólo una forma de expresarse. El Doctor en Física Alberto Rojo, argentino ex investigador de la Universidad de Chicago, lo refiere en Borges y la Física Cuántica: “Un electrón es otra cosa, hablar de ondas y partículas para el mundo cuántico es usar analogías de la experiencia cotidiana, lo que abre todas las puertas para filosofías espirituales que nada tienen que ver con la Física y mucho menos con la Medicina.”

  Chopra y otros cientos de miles de creyentes aseguran que en ciertas zonas del cerebro, normalmente en los microtúbulos, tendrían lugar eventos cuánticos que determinarían nuestra salud, enfermedad y conciencia. Pero todas las células del cuerpo poseen estructuras microtubulares, por lo que estaríamos acribillando partes de nuestra conciencia, por ejemplo, cada vez que nos deshacemos de un pedacito de piel, o nos cortamos las puntas en la peluquería.

  

Los peligros de creer

  El caso más famoso que visibilizó mundialmente el problema de las creencias en terapias no-sanitarias es el de Steve Jobs, que optó por morir de cáncer en manos de una dieta milagrosa, a una posible cura en el ámbito médico. El problema es legislativo y cada creencia divergente, no todas prometen una cura, por lo que se torna difícil regularlas. Muchos países optan por condenar a sus practicantes, directamente, por ejercicio ilegal de la medicina. Pero estas sentencias son raras, se avanza de a poco y con mucho impedimento. Este año, por ejemplo, se prohibió en todos los Hospitales de Madrid la práctica del Reiki; Estados Unidos obligó a los “medicamentos” homeopáticos -los cuales se defienden con la cuántica- a advertir a los clientes de que no curan y en Argentina varios Colegios de Psicólogos penalizan a los miembros que practican Constelaciones Familiares, Coaching y Bioneuroemoción.

  Los datos sobre el crecimiento de las pseudoterapias y su impacto negativo en la salud y la economía pública son alarmantes. El más concluyente meta estudio realizado al respecto a cargo de la Universidad de Yale, demostró este año, entre otras cosas, que los que optan por lo alternativo tienen entre dos y seis veces más probabilidades de morir que quienes acuden a su doctor. La evidencia se concluye de la Base de Datos Nacional del Cáncer, una colección de 34 millones de registros.

  Es cierto que estamos compuestos por partículas; pero no por esa razón hablamos de danza cuántica, aunque recientemente la marca española de detergentes Finish lanzó al mercado un nuevo producto que, según pone en la etiqueta, contiene quantos, lo que garantiza una limpieza de tu vajilla en armonía con el universo.

Un poco más cerca de los robots de metal líquido

 

El Interact Lab de la universidad de Sussex y el FIT Lab de la universidad de Swansea ha desarrollado esta suerte de metal líquido programable: un tipo de material que resulta maleable al alterar su estructura molecular y/o estado físico. Los metales líquidos son un tipo de material muy prometedor: sus propiedades únicas -como la tensión superficial controlada por una corriente eléctrica, la conductividad de estado líquido y transición de líquido a fase sólida a temperatura ambiente— abren nuevas posibilidades en robots flexibles.”

Los investigadores muestran en el vídeo cómo el metal líquido se mueve y modifica su forma conforme se aplica una campo eléctrico dinámico que altera la forma del metal líquido y hace que se desplace siguiendo una ruta programada. El movimiento del robot se realiza de forma controlada (teledirgida) a través de una interfaz gráfica, tal y como se explica en Programmable Liquid Matter: 2D Shape Deformation of Highly Conductive Liquid Metals in a Dynamic Electric Field.

Vía Phys.org.

Los curiosos movimientos de la peonza celta

Vi pasar por Twitter este vídeo de Neil deGrasse Tyson haciendo girar un peculiar artefacto de esos que «parece desafiar las leyes de la física». Buscando por ahí encontré que se llama peonza celta y un vídeo del entrañable Tim de Grand Illusions donde muestra su colección.

La peonza celta, también llamada anagiro o celt (rattleback en inglés) es un objeto rígido de una pieza, normalmente de madera, que tiene forma asimétrica –aunque esa asimetría a veces es muy– y que muestra un «sentido de giro preferente». Según explica la Wikipedia:

Si se hace girar la peonza celta en este sentido sigue girando hasta que se para. Si se hace girar en sentido contrario, al cabo de pocas vueltas parará y empezará a girar al revés, en su sentido preferido.

En el vídeo puede verse este curioso y «paradójico» efecto, que a veces se logra mediante una asimetría en su eje longitudinal, a veces mediante la colocación de pesos o figuras en los extremos que cambian el centro de giro (como las tortuguitas, que parecen ser un clásico).

Lo que hace que la peonza celta gire en un sentido u otro son las inestabilidades en la distribución de la masa: al girar en un sentido cambian de forma suave y al hacerlo en otro cambian muy drásticamente. También incluyen el rozamiento y otros detalles; hay quien ha desarrollado complicados modelos matemáticos y experimentos para verificar cómo funciona. (Véase Application and experimental validation of new computational models of friction forces and rolling resistance).

Me recordó un poco al caso de los giroscopios, que resultan si cabe más asombrosos todavía, aunque las fuerzas de la física que actúan sobre ellos son exactamente las mismas.

(vía Microsiervos)

Todo lo que siempre quiso saber sobre el acné y nunca lo encontró en la red.

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   La química y divulgadora científica Déborah García Bello publicó en Cuadernos de Cultura Científica el mejor informe científico sobre el acné, donde recopila además los mitos y verdades sobre el tema.

   El tratamiento con peróxido de benzoílo es habitual, pero muchas pieles no lo soportan. La preocupación de la influencia de la dieta en el acné surgió en los años 30, donde el chocolate, el azúcar y el yodo estaban entre los factores dietéticos implicados. En los estudios sobre el acné que se hicieron hasta los años 70, no se encontró ninguna conexión entre la dieta y el acné, así que este concepto se olvidó durante años. En cambio, hace un par de décadas estas ideas volvieron. Se hicieron nuevos estudios, algunos concluyentes y otros no. De ahí surgieron algunas certezas y proliferaron ciertos mitos. Veamos algunos de ellos: 

  1. Leche

Se han realizado varios estudios, con diferentes rangos de edad y diferentes productos lácteos, todos concluyeron que el consumo de lácteos sí puede desencadenar acné. Todavía se desconoce qué ingredientes de la leche son los responsables y, por tanto, cómo sucede esto. Existe mayor evidencia con el consumo de leche desnatada, cosa que podría atribuirse a la alfa-lactoalbúmina. Como esto no sucede siempre, no le ocurre a todo el mundo y no prevalece con todos los lácteos, consumir menos lácteos es un consejo que no hay que tomar muy en serio.

  1. Dulces, golosinas y otros alimentos de alto índice glucémico

En teoría las dietas de elevada carga glucémica aumentarían la concentración de insulina, estimulando la producción de sebo y contribuyendo a las lesiones de acné. La realidad es que los estudios demuestran que una dieta de baja carga glucémica mejora el acné. Por esto es recomendable dejar de consumir alimentos con azúcar añadido (dulces, facturas, golosinas, refrescos azucarados, etc.), edulcorantes como la miel, así como pan, pasta o cereales hechos con harinas blancas.

  1. Chocolate

Posiblemente el chocolate sea el alimento que más relacionamos con el acné, pero sorpresa, es un mito. No existe ninguna evidencia científica que relacione el consumo de chocolate con el acné. De hecho, los antioxidantes que contiene el chocolate son beneficiosos para la piel.

   Podemos pensar que la razón de este mito estriba en el tipo de chocolate que consumimos. Si el chocolate contiene azúcar, es un alimento de alto índice glucémico y, por tanto, sí podríamos relacionarlo con el acné. El problema del chocolate está en el azúcar, así que la mejor opción es tomar chocolate sin azúcar.

 

 

  1. Alimentos grasos como la pizza o las patatas fritas

Un mito común sobre el acné es que la grasa alimentaria se traduce en más grasa en los poros, pero no hay una relación directa entre ambas. De todos modos, una dieta rica en grasas saturadas puede estimular las microinflamaciones en todos los órganos del cuerpo, incluida la piel.

   Un falso remedio contra el acné es el sol. Probablemente hayas escuchado que tomar el sol y broncearse reseca los granos y los cura. No es así. El bronceado puede disimular algunas marcas del acné, pero la realidad es que recientemente se ha descubierto que la radiación ultravioleta del sol empeora el acné. Los efectos desecantes del sol provocarán que tu piel sufra un efecto rebote y se acelere la producción de sebo. El engrosamiento de la capa externa de la piel obstruirá los poros e impedirá que el sebo se libere adecuadamente. Para evitar esto, es necesario utilizar productos de protección solar específicos para pieles con acné, fluidos sin aceites y con texturas no comedogénicas.

   Ahora, para conocer remedios contra el acné, te dejo con el artículo original.

 

¿Querés darte una vuelta por la Estación Espacial Internacional?

Street View no sólo nos sirve para ver la calle a la que tenemos que ir, o para recordar lugares por los que hemos pasado. El gran proyecto de Google Maps puede servirnos para explorar lugares que no hemos visto nunca, o sitios a los que posiblemente no podamos acudir nunca. Por ejemplo, podemos mirar el océano por dentro, el castillo de Drácula o incluso el espacio exterior. Ni siquiera el vasto campo de oscuridad que rodea a la Tierra se escapa de las cámaras de Google. Y ya podemos explorar una pequeña parte del espacio a través de Street View: la Estación Espacial Internacional. Y todo gracias a Thomas Pesquet, uno de los astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA) que ha subido hasta allí con la cámara del gigante buscador.

   Thomas Pesquet comenta en el blog de Google el desafío que ha supuesto capturar todas estas imágenes. El equipo que Google suele utilizar no funciona con gravedad cero, así que tuvieron que usar una configuración personalizada con cámaras DSLR y elementos ya presentes en la estación. Todas esas fotos se enviaron a la Tierra, y allí se juntaron para formar una imagen en 360 grados.

   Estas imágenes ya se pueden explorar en Street View. Para hacerlo sólo tenéis que seguir este enlace, y explorar a partir de ahí.

Son 1.155 kilómetros cúbicos de hielo a la deriva en la Antártida

Javier Jiménez acaba de publicar en XATAKA un informe un poco más preciso sobre la verdadera naturaleza del derretimiento antártico. Ya en enero nos avisaron de que la plataforma de hielo Larsen C estaba atravesando un mal momento. Una enorme grieta había empezado a separar una porción muy importante de hielo de la costa oriental península antártica donde está fija.

Pero la grieta no ha hecho más que crecer y el último informe de la ESA señala que solo cinco kilómetros de hielo la mantienen pegada al continente. Es decir, es solo cuestión de tiempo para que un iceberg del tamaño de La Rioja (España) empiece a viajar por el océano Antártico.

Todo esto ya lo sabíamos, y aunque esperábamos que el invierno austral frenara el proceso, la desaparición de las otras barreras de Larsen en los últimos 20 años (la primera en el 95 y la segunda en 2002) los expertos lo daban ya por descontado.

   Esto lo convertirá casi con toda seguridad en el iceberg conocido más grande y no es para menos. Son 1.155 kilómetros cúbicos de hielo a la deriva.

Lo nuevo, además de la constatación de que la Antártida está que arde, es que la ESA ha modelado cómo será ese iceberg una vez que se desgaje. El resultado es una mole de 1.155 kilómetros cúbicos, cientos de kilómetros de largo y hasta 210 metros de profundidad que tendrá que estar monitorizada día y noche.