Mellow

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alguien comentó lo triste o alegre
en la vida de Mellow
pero no recordamos
si la vida de Mellow fue triste o alegre o igual
de absurda que la de cualquiera de nosotros

murió una mañana tranquila
ninguno la lloró demasiado
ni a los años ni nunca

hay un llanto tácito
la fatídica frase del cuervo
horada
el hueco lleno de gusanos

por la ventana
pasan nuevos desconocidos
las puertas del vecindario se estremecen

en el matutino de hoy
una poesía homenajeó a Mellow
sus piernas volvieron a trepar los pilares del Vina Vieja
sus brazos
abiertos al cielo
corrieron otra vez
cruzaron los distritos vecinos
sus cabellos bermellón al viento
gritando
como cualquier otro mamífero
que pronto se olvida
bajo las ruedas de los autos

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Pasadena

Tapa posta

milla y media en busca de un teléfono
los truenos veloces desde el sur
la noche en el día

en el horizonte
se habían sellado todos los versos
odié ese ocaso con furioso acné

así suelen nacer los poetas
pero no quería ser uno

 

 

 

mi primer amor fue Julieta
la chica de Tampa
después amé a la noche
ese velatorio
de los amaneceres
que lavan el desvelo

algo imperceptible me picó
como esa abeja en la alberca del primo Jefry
en Covina
a los seis años

vinieron otras pasiones
normales femeninas matrimoniales

hoy hago el amor a no sé quién
cultivo no sé qué cosa ni con qué fin
en algún lugar del cuerpo
la marca que no encuentro
debe ser esa cosa que siento latir
y me enloquece

el loco Randy

varios niños de Boca Ratón
los viernes detrás del loco Randy
su disfraz de payaso
flotante edredón hasta sentarse
en un banco de Pach Reef Park
la luminosa acera

le colgaba al viejo un cigarro
hasta dormirse
los críos lo pateaban
le escupían el traje
le ataban el sombrero a los aros de basquetball

el loco Randy
recuperado con la siesta
daba lumbre a otro de sus largos vicios
limpiaba la peluca
el amasijo de plástico violeta

los pantalones bombachos hacia el aparcamiento
hacia la única cabina telefónica
en seis calles a la redonda

Randy
se sacaba los largos zapatos
y hablaba allí dentro
por horas

antes de venir a California
fui uno de los niños de Boca
nadie supo jamás a quién telefoneaba el loco

a veces
se torcía a carcajadas

una tarde amarilla lo vi llorar
golpearse la cabeza con el tubo
en la caja de cristal
tocar la sangre y el chichón
en la alegría del parque
el silencio de los condominios
recortaba el cielo ondulante
del Pach Reef Park
el sol bajó
y el Mustang aparcado minutos antes
se retiró impecable
dejándolo tirado para siempre

la luz oblicua

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a lo lejos llovizna sobre los tejados de Linda Glen

tus ojos azules
títulos en mi lápida
perdonan como la luz oblicua
del polo
al bamboleo del mundo

mi memoria es minúscula y está llena de monstruos

 

(de Pasadena. Dínamo Poético Editorial. Córdoba, 2018)

Lanzamiento

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Este es Pasadena, mi nuevo libro de poemas. Una colección breve de versos e historias poéticas con un lenguaje que homenajea al neutro de los doblajes de mi niñez conformando una paleta de colores que refiere a la América lavanda de ciertas viejas cintas y fotografías de los años 50 y 60. Intente expresar algunas cuestiones emocionales con dicho lenguaje, espero haberlo logrado. En mis redes pueden ver los puntos de venta, por el momento sólo en la ciudad de Córdoba (la Argentina). Empieza con este poema:

 

 

estas son las palabras que nos sobrevivieron
fuimos extraños arrojando las cenizas de un aduanero
al viento del domingo

los añejos panteones argentinos
son perros pila petrificados
que pronto habitaremos

cansa el pecho tártaro
cansa además
que a las pulsiones del cuerpo
las monte la palabra

Finales

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como quien oye llover
sin despegar la vista del libro
oigo a mi esposa dejarme

los cajones se abren y golpean
con melancólica violencia
los cierres de los bolsos
abren tajos en la materia aérea

jamás hubo tanto silencio

los taconeos por la casa
el segundero que marca la hora
en que vuelvo a ser otro

 

 

 

 

comienza a detener
el pueblo su noria

oigo esteros
llamados de aves

no más que aire violentado
procesado
captado por el oído
interpretado por el cerebro
significado por la cultura

el ruido de la moto lejana
después
de dos horas de silencio

un mensaje de texto
equivocado en la madrugada

me duermo con el roce de su ausencia

 

 

 

 

viajamos hacia el frío
sin saber cuándo
la oscuridad decretará
lo suficiente

la soledad
y toda su oscilante timidez
empieza a acariciarnos

debemos cerrar los ojos
dejarla hacer

con el tiempo recorrerá nuestro cuerpo
parte por parte
con sus palmas mudas
probando pavorosa
cada cicatriz
hasta devorarnos por completo

¿de dónde viene
a sacarnos de a poco la ropa
a abrirnos la cama?

 

 

 

 

el abandono
con su tarde plateada
acaricia el agua
de los ojos

en el fondo es cobarde
la muerte
toma el rostro del cadáver
para mirarnos

el recuerdo de la fiesta
la niña dormida
en la hamaca bamboleante
con una guirnalda de cumpleaños
enredada en el tobillo

 

 

 

 

sirva otro trago
mozo
está saliendo el sol
la empleada pasa el piso
después de barrer las colillas

lagañas de luna
resto de olvido en los vasos

las patas de las sillas apuntan al techo
estacas de una aldea
al aguardo de sus decapitaciones

Los necesito /3

Queda poco tiempo, amigos. Necesito que presten un poco de atención a una obra que vale la pena; y si les interesa, se sumen. Gracias por estar siempre ahí.