3 libros para entender de una puta vez a Einstein.

Me tomé el tiempo de seleccionar los 3 libros sobre la vida e ideas de Einstein que no sólo son de una deliciosa lectura, sino que, a mi criterio, explican con mejor simpleza y accesibilidad, sus ideas revolucionarias casi sin usar matemáticas. 

519u20JjMGL._SX341_BO1,204,203,200_

Sobre la Teoría de la relatividad especial y general se propone, como queríamos, dar una idea lo más exacta posible de la teoría de la relatividad, pensando en aquellos que, sin dominar el apartado matemático de la física teórica, tengan interés por la teoría desde el punto de vista científico o filosófico general. Esta edición, que incorpora un índice analítico, incluye como apéndice una derivación sencilla de la transformación de Lorentz y una exposición de la formulación cuadridimensional de Minkowski. Ver el libro.

 

51cBGteTaYL._SX324_BO1,204,203,200_

Como ha afirmado usted que el espacio y el tiempo no existen, he querido tomarle la palabra, le dice ella. Ha hecho bien, responde él. A veces funciona. Una muchacha cruza la doble rendija a un vasto despacho y se encuentra con Einstein. Así comienza, en un espacio-tiempo flexible, el encuentro entre esta joven curiosa y el físico bromista… cincuenta años después de la muerte de éste.
Un libro que combina un extraordinario talento literario con conocimientos científicos. Destinado a todo el mundo, por el mero placer de leer, de comprender y de aprender. Ver el libro.

 

51Iif-xycnL._SX309_BO1,204,203,200_

 

Se afirmó, ingenuamente en su momento, que se trataba de el libro definitivo sobre Einstein. Salió justamente conmemorando  el centenario de la teoría de la relatividad y el 50 aniversario de su fallecimiento. Asombrosamente, a pesar de ser riguroso, cuenta con explicaciones muy satisfactoria para los legos sobre sus principales ideas. Es, también, una apasionante biografía que nos guía desde su infancia hasta su reconocimiento mundial mientras desarrolla aquellas fórmulas que siguen revolucionando el mundo hoy. Ver el libro.

 

 

 

 

Anuncios

No escaparás de la gravedad nunca

Este estupendo vídeo de TED-Ed explica algunos detalles teóricos y prácticos de la Ley de gravitación universal, esa fuerza –desde los tiempos de Einstein mejor entendida como una deformación del espacio-tiempo– que afecta a todos los objetos con masa. Es algo que nos mantiene atrapados a la Tierra y gobierna los movimientos de los objetos celestes. Algo que varía según las masas de los objetos y las distancias, pero de cuyo efecto nunca se puede escapar completamente (aunque puedan actuar fuerzas contrarias que lo compensen o incluso superen, por ejemplo con el motor de un cohete.)

Lo que nos deparará la internet cuántica

98254065_quantum-encryption

Unos físicos dicen que esa red futurista, supersegura, podría resultar útil mucho antes de que alcance su madurez tecnológica.

 

Una futura internet cuántica podría tener usos mucho antes de que llegue a su madurez tecnológica, predice un equipo de físicos.

Esa red, que sacaría partido de fenómenos puramente cuánticos, sería fundamentalmente diferente de la internet clásica que utilizamos ahora. Hay grupos de investigadores de todo el mundo que trabajan en las primeras etapas de su desarrollo, etapas que prometen ya una privacidad y una seguridad prácticamente inviolables de las comunicaciones. Una red más madura podría incluir una serie de aplicaciones científicas, y no solo científicas, imposibles con los sistemas clásicos; por ejemplo, unos sensores para la detección de las ondas gravitatorias.

Un equipo de prominentes investigadores de la internet cuántica en la Universidad Tecnológica de Delft, Holanda, acaba de publicar una hoja de ruta que presenta las etapas que recorrería hacia su plenitud y detalla las dificultades técnicas que cada una planteará. Se describen sus predicciones en el número del 18 de octubre de Science.

La diferencia cuántica 

Esos investigadores sostienen que la tecnología, que complementaría pero no sustituiría a la internet actual, podría llegar a difundirse tanto entre los grandes usuarios, los laboratorios universitarios, por ejemplo, como entre los consumidores individuales, pero no predicen un período de tiempo en que ello podría ocurrir.

La diferencia con los ordenadores cuánticos es grande, aseguran, otra tecnología futurista sobre la que los científicos trabajan febrilmente con la intención de construir máquinas más eficientes que las computadoras clásicas. «En el campo de la computación cuántica se trata mucho más de un todo o nada», según la física teórica Stephanie Wehner, coautora del artículo con su compañeros de Delft David Elkouss y Ronald Hanson.

Stephanie Barz, física cuántica de la Universidad de Stuttgart, en Alemania, está de acuerdo. Resulta difícil predecir cuál de las tecnologías llegará antes, sostiene, como también sostienen otros: si una Internet cuántica ampliamente usada o unos ordenadores cuánticos útiles. Pero las redes cuánticas tienen una gran ventaja, dice Barz, en el sentido de que «una red así se puede construir paso a paso, y en cada uno de ellos se puede añadir una funcionalidad diferente».

(seguir leyendo)

El único avión de la historia que se derribó a sí mismo

Una formación de F-11

El 21 de septiembre de 1956 el piloto Tom Attridge disparó una ráfaga de cuatro segundos con los cañones de 20 milímetros del Grumman F-11 Tiger que estaba probando mientras picaba ligeramente.

Acto seguido Attridge aumentó el ángulo del picado con tan mala suerte que unos segundos después su avión se cruzaba con los proyectiles que acababa de disparar después de que éstos empezaran a perder velocidad. Tres alcanzaron el avión y uno de ellos termina alojado en el motor, que empieza a fallar y se para de todo antes de que Attridge pueda volver a base. Así que se ve obligado a hacer un aterrizaje de emergencia del que sale herido, aunque a los seis meses volvía a volar. El F-11, por su parte, entró en servicio sin mayores problemas, llegando incluso a ser adoptado por los Blue Angels, el equipo de acrobacia aérea de la marina de los Estados Unidos.

Este es, probablemente, el único caso de la historia en el que un avión se ha derribado a sí mismo. [Fuente: jpartej]

El cuento cuántico

El último refugio de las “terapias alternativas”

maxresdefault

 Los postulados de la mecánica cuántica se enuncian a través de sistemas matemáticos altamente abstractos, fuera del alcance de cualquiera que no se especialice. Es por eso que entre los científicos de partículas circula una humorada que asegura que si afirmas conocer a la mecánica cuántica, no la conoces.

 En ese universo subatómico no se cumple la física que experimentamos a diario. Ocurren cosas raras. Las primeras leyes fueron enunciadas por Schrodinger y Heisenberg hace casi cien años, y las similitudes con el misticismo oriental propició el movimiento espiritual actual que asegura curar y garantiza felicidad gracias a este “nuevo paradigma”. Entre sus defensores se encuentra la terapeuta Judy Knight, quien sostiene que un guerrero de 35.000 años se le apareció en la cocina de su casa y le transfirió “poderes cuánticos”. En el documental ¡¿Y tú qué sabes?! el gurú espiritual Deepak Chopra expone didácticamente los principios que rigen a las partículas elementales y todo parece ir más o menos bien hasta que una mujer maravillada por este asombroso mundo, tira su medicación a la basura. ¿Para qué usarla si nuestro cerebro puede sanarnos?

Ver para ser

 La ley física que más utilizan las “terapias cuánticas” para crear la sensación de ser avaladas por datos científicos, es la que describe cómo las partículas subatómicas se comportan de una manera cuando las observamos y de otra cuando no. Un electrón, por ejemplo, existe dentro de un átomo simultáneamente en infinitos lugares, y esos infinitos, al ser detectados, es decir, observados, se constituyen en uno solo; se llama colapso de la función de onda. Por eso los místicos cuánticos creen que al estado final de nuestra realidad lo crea la conciencia del observador, nuestro cerebro. De esta manera, existirían infinitas realidades, pero como observadores provocamos solo una, descartando las restantes. Sólo hay que saber “elegir” la realidad en donde estamos sanos.

  Pero el colapso de la función de onda no se produce por “observación”. Para provocarlo debemos interactuar con la partícula haciéndola colisionar. No estamos viendo, sino interviniendo, modificando. Creamos un efecto que nos brinda información que no puede extrapolarse a ningún ámbito que no sea a escala un millón de veces más pequeña que el grosor de un cabello humano, no en nuestra realidad gigantesca.

 Otros gurúes apelan a la dualidad onda-partícula. Las singularidades ultrapequeñas se comportan como partículas y ondas a la vez, pero estos sanadores creen ver allí una dualidad mente-cerebro aunque en Mecánica Cuántica la dualidad es sólo una forma de expresarse. El Doctor en Física Alberto Rojo, argentino ex investigador de la Universidad de Chicago, lo refiere en Borges y la Física Cuántica: “Un electrón es otra cosa, hablar de ondas y partículas para el mundo cuántico es usar analogías de la experiencia cotidiana, lo que abre todas las puertas para filosofías espirituales que nada tienen que ver con la Física y mucho menos con la Medicina.”

  Chopra y otros cientos de miles de creyentes aseguran que en ciertas zonas del cerebro, normalmente en los microtúbulos, tendrían lugar eventos cuánticos que determinarían nuestra salud, enfermedad y conciencia. Pero todas las células del cuerpo poseen estructuras microtubulares, por lo que estaríamos acribillando partes de nuestra conciencia, por ejemplo, cada vez que nos deshacemos de un pedacito de piel, o nos cortamos las puntas en la peluquería.

  

Los peligros de creer

  El caso más famoso que visibilizó mundialmente el problema de las creencias en terapias no-sanitarias es el de Steve Jobs, que optó por morir de cáncer en manos de una dieta milagrosa, a una posible cura en el ámbito médico. El problema es legislativo y cada creencia divergente, no todas prometen una cura, por lo que se torna difícil regularlas. Muchos países optan por condenar a sus practicantes, directamente, por ejercicio ilegal de la medicina. Pero estas sentencias son raras, se avanza de a poco y con mucho impedimento. Este año, por ejemplo, se prohibió en todos los Hospitales de Madrid la práctica del Reiki; Estados Unidos obligó a los “medicamentos” homeopáticos -los cuales se defienden con la cuántica- a advertir a los clientes de que no curan y en Argentina varios Colegios de Psicólogos penalizan a los miembros que practican Constelaciones Familiares, Coaching y Bioneuroemoción.

  Los datos sobre el crecimiento de las pseudoterapias y su impacto negativo en la salud y la economía pública son alarmantes. El más concluyente meta estudio realizado al respecto a cargo de la Universidad de Yale, demostró este año, entre otras cosas, que los que optan por lo alternativo tienen entre dos y seis veces más probabilidades de morir que quienes acuden a su doctor. La evidencia se concluye de la Base de Datos Nacional del Cáncer, una colección de 34 millones de registros.

  Es cierto que estamos compuestos por partículas; pero no por esa razón hablamos de danza cuántica, aunque recientemente la marca española de detergentes Finish lanzó al mercado un nuevo producto que, según pone en la etiqueta, contiene quantos, lo que garantiza una limpieza de tu vajilla en armonía con el universo.

El Jardín de senderos que se predicen

tapa-borges-y-la-fisica-cuantica_reimpr-620x932  En los enunciados y prácticas espirituales actuales existe una valoración de todo aquello que termine con la palabra “cuántico”. Vende tan bien como en literatura todo lo que comience con “Borges”. Imaginen un producto que contenga a los dos. Este doble-gancho de marketing existe, un científico utilizó la obra del escritor (“del que todos hablan pero nadie leyó”) y a la Física Cuántica (“a la que todos invocan y nadie conoce”) para nobles fines: introducir a la gente común en el mundo subatómico.

   Cuando Internet fue reconocido como monstruo, se dijo que Borges lo había predicho en El Aleph, también que Google era su soñada biblioteca. Ahora se sugiere que el autor argentino “adelantó” algunas extravagancias de la física de partículas. Alberto Rojo, el autor de Borges y la Física Cuántica fue investigador postdoctoral en la Universidad de Chicago y profesor adjunto en la Universidad de Míchigan. Es Doctor en Física del Instituto Balseiro, Investigador y profesor en la Universidad de Oakland y publicó en coautoría con Anthony James Leggett (Premio Nobel de Física en 2003).

  Para los dummies que anhelan una explicación simple del espacio-tiempo, el entrelazamiento cuántico, la teletransportación y las cuatro dimensiones, este es su libro. Pero no es solo eso, el científico también rememora el día en que le presentaron a Borges, y lo hace con una prosa elegante y de a momentos literaria como en el pasaje en que cuenta como destruyó bajo la lluvia un manuscrito inédito del escritor.

   La carencia de método científico en el sistema de pensamiento de la población en general y de la mayoría de los profesionales de la educación construyó una transpolación de la verdad al símbolo: el saber, que por complejo, reducimos perezosamente a la representación. La cosa pasa a ser el símbolo. En la reflexología, por ejemplo, se ha reducido todo el conocimiento médico sobre el cuerpo humano a la planta de los pies. En este marco se puede incluir a todas las creencias harto refutadas: el Reiki, la homeopatía el psicoanálisis, etc. La utilización que hacen algunos artistas, religiosos, creyentes, terapeutas, charlatanes e inclusive divulgadores científicos, del universo cuántico, tan de moda gracias a sus postulados revolucionarios y anti-intuitivos, producen disparates.

   “Mi evaluación es que es un uso inapropiado y hasta deshonesto de los conceptos cuánticos —comparte Rojo—, a veces por desconocimiento, a veces por un uso intencional de iconografías afines al mundo new age, para darles una pátina de credibilidad. El mundo microscópico es peculiarmente misterioso y enigmático, pero hay que entender que mucho de lo extravagante del mundo microscópico no se aplica al mundo macroscópico de todos los días. Tenemos que entender que mucho del uso conceptual es metafórico, no riguroso. Dicho esto, si esas terapias alternativas funcionan bienvenidas sean, pero es claro que funcionan por motivos que no tienen que ver con la acción química (en el caso de la homeopatía) o física (en la acupuntura) o por cierto holismo místico (en las terapias cuánticas) sino por el efecto placebo.

 

BORGES Y LAS ANTICIPACIONES

  Regodeándose con ese personaje que era él mismo, su erudición y su obra, ¿realmente cree que Borges ignoraba la física como se jactaba de hacer?

  Quizás haya sabido un poco, pero es seguro que no mucho. Su anticipo de la teoría de los muchos mundos, en todo caso, requeriría que haya sabido más que los físicos del momento (Einstein por ejemplo), cosa que es improbable en extremo, sino imposible. Para mí lo de Borges es un triunfo de la intuición, un ejemplo de que a veces saber un poco puede ser peligroso, y es mejor no saber nada de algo y emprender, desde la ficción, aventuras intelectuales que pueden llegar a ser anticipatorias.

  ¿Las ideas de anticipación -exceptuando a Arthur Clarke y pocos más- no son, muchas veces, interpretaciones con el diario del día después?

  En muchos casos sí. Sin embargo, hay anticipos conceptuales que son verdaderos. Pienso  por ejemplo en Dante y la curvatura del espacio, Wells y la idea del tiempo como una dimensión especial y Borges y los laberintos temporales. Cuando los anticipos son meras extrapolaciones de la tecnología del momento (la telefonía celular), o fantasías fáciles (el viaje a la Luna),  sí creo que se aplica lo del diario del día después. Pero cuando los anticipos tienen una elaboración conceptual como la de Borges o Dante (que por otra parte no están planteando un anticipo sino una ficción) creo que van más allá, que se mezclan e integran a la búsqueda científica, son parte embrional en el camino evolutivo que lleva a la teoría científica.

  Usted sugiere una anticipación de la hipótesis de multiversos. ¿Cree que Borges no emuló a los vedas, por ejemplo, o a los mundos del mazdeísmo primitivo?

  Es posible, aunque en mi opinión la idea es lo suficientemente distinta de los mundos en constante creación que vos mencionás. Me refiero al hecho de que en El Jardín de senderos que se bifurcan en cada decisión se crean tantos mundos como alternativas hay en una decisión. Y esa, literalmente, es la idea que aparece en el trabajo de Everett, un trabajo de física.

Podría decirse que Borges utilizó hipótesis y teorías científicas con fines estéticos.

  Si, sobre todo en el caso de las matemáticas.  Pienso en sus alusiones al infinito, a las series,  al azar, temas que atraviesan la ciencia y la filosofía. Borges es, además, el escritor que mejor escribió sobre el tiempo. El caso de El Jardín… es una singularidad, ya que, en su aproximación desde la ficción a un problema del tiempo, descifra, sin saberlo, una solución a un problema de física.

¿Cuánto le debe Borges a Ouspensky?

  Yo creo que bastante. La idea de los universos de Tlön, por ejemplo, o toda la idea de Funes, está también en Ouspensky. Pero claro, también podríamos decir que le debe a Lasswitz la idea de una biblioteca total. Nadie conoce el cuento de Lasswitz y la Biblioteca de Babel es el cuento más famoso de Borges. Es un caso de triunfo del qué sobre el cómo. Borges toma cosas de Ouspensky y las reformula con una ejecución magistral.

 

ARTE Y CUÁNTICA

  ¿Cree que Dalí conocía la morfología del hipercubo desplegado para crucificar allí a su cristo, o lo atribuye más a una coincidencia de un juego geométrico?

  Dalí conocía el hipercubo, estaba muy interesado en las matemáticas, en las cuatro dimensiones, incluso en la física cuántica, de modo que no creo que sea una coincidencia. Lo interesante del cuadro es la idea de un cristo crucificado en un objeto que “proviene” de una dimensión geométrica mayor, de cuatro dimensiones.

¿Qué papel juega la estética en la Ciencia?

 Una frase del astrofísico Subrahmanyan Chandrasekhar para mí resume el rol de la estética en la ciencia: “Es un hecho increíble que aquello que la mente humana, en lo más profundo y hondo, percibe como bello, encuentra su realización en la naturaleza externa”. Ya más en lo específico, hay muchas instancias en el desarrollo de la física  -la electrodinámica de Maxwell, la relatividad de Einstein, la teoría de partículas- en el que el gran avance se produce, menos por el intento de explicar un experimento sin explicación, que persiguiendo un horizonte de simplicidad, de simetría, de elegancia de la teoría. Lo interesante es que esas pautas subjetivas conducen (en muchos casos) a la verdad.

  Se han realizado experimentos donde algunos comportamientos de la física de partículas funcionan a estructura macro. ¿Se puede predecir el futuro de la teoría, sus implicancias en el mundo cotidiano? Pienso en la computación cuántica, por ejemplo.

  Ya hay algunos prototipos funcionando. Predecir la aplicación masiva de un descubrimiento como ese es muy difícil. Lo cierto es que no hay que detenerlo, hay que seguir investigando. La mayoría de las grandes aplicaciones cayeron fuera del objetivo de las predicciones. Me acuerdo de un dibujito de los 60, Los Supersónicos, que anticipaba un futuro de automóviles voladores, pero los personajes hablaban con teléfonos rotativos. Una vez escuché a Charles Townes, uno de los inventores del láser, contar que, como no se les ocurría aplicación, hicieron un pelapapas óptico. ()

 

Alberto Rojo es Doctor en física del Instituto Balseiro. Investigador y profesor en la Universidad de Oakland y publicó en coautoría con Anthony James Leggett (premio Nobel de Física de 2003). En 2005 recibió el premio University of California at Santa Barbara, KITP Scholar y en 2007 el Jack Williamson Professor of Science and Humanities, Eastern New Mexico University.

Alberto es además guitarrista y autor de canciones. Contó con la participación de Charly García y de Pedro Aznar en sus discos. Grabó a dúo con Mercedes Sosa y la acompañó en numerosas salas del mundo. En 2006 debutó como orquestador en el Teatro Colón de Buenos Aires con su obra Ni Si Ni No (compuesta en coautoría con Luis Gurevich) interpretada a dúo con Merdeces Sosa y con la orquesta estable del teatro dirigida por Pedro Ignacio Calderón. Sus obras solistas se usan como material de estudio en varios conservatorios argentinos. Compuso a dúo con Pedro Aznar Te digo gracias guitarra y con Víctor Heredia La canción que jamás olvidé. En sus exploraciones en luthería, diseñó la primera guitarra decafónica.