Por lo menos, un café.

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 Escritores primerizos, amateurs, aficionados y profesionales, necesitamos, además de publicar nuestros libros, una especie de bitácora, o diario, o sitio que nos permita publicar al ritmo en que escribimos. Por eso antes y ahora recurríamos a los blog (como este) pero algo no cuajó nunca. Es el hecho de no tener remuneración alguna por ello. Escribí sobre esto aquí en estos últimos meses, contando mi experiencia en diferentes plataformas. Algunas ideas interesantes funcionan y están vigentes, pero no alcanzan. Hoy les comparto una red social que, si bien tampoco alcanza por ahora, promete más que las otras. Quizá se acerque, no al ideal, pero sí a un consuelo más cómodo que cualquier otra red social.

   Boukker. De origen, administración y capitales canadienses, pocos meses de actividad y en tres idiomas: Inglés, Francés y Español. Si bien le falta mucho en funcionalidad, diseño y visión literaria (si es que estos son los objetivo) -y a riesgo de convertirse en un repositorio de adolescentes escribiendo (mal) los géneros de moda entre estos- se presenta como la única red social que paga por tu contenido. En realidad, quienes pagan son tus lectores (otros usuarios, la mayoría también escritores) y lo hacen invitándote un café virtual, que va a tu monedero, y corresponde a una unidad en metálico, que retiras al llegar a las 50. 

   Básicamente funciona como Facebook, no voy a ahondar en detalles. La diferencia son los cafés que te ayudan a seguir escribiendo y los usuarios, circunscritos a la literatura: lectores y escritores. Veremos cómo sigue, si hace lo que tiene que hacer, y por fin tenemos la red que los que escribimos, merecemos.

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Rostros de personas que no existen

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En Internet, discernir qué es verdad de lo que no lo es resulta una tarea más complicada conforme pasa el tiempo. Atrás quedó esa época de los fakes y hoaxes de dudosa calidad que se defendían por la mala calidad de, por ejemplo, las cámaras del momento. Sin embargo, estamos cerca de dar un salto enorme en fabricar realidades alternativas con los deep fakes. En vídeo ya hemos visto realidades preocupantes, pero en foto lo nuevo de los desarrolladores de NVIDIA es incluso más inquietante.

La compañía especializada en tarjetas gráficas y cada vez más en inteligencia artificial comenzó a mostrar resultados de generación de rostros con lo que llaman Generative Adversarial Networks (GAN). Sin embargo, todavía presentaba problemas en los rostros como para resultar creíble a personas. Lo que acaban de mostrar en vídeo es impresionante, las caras parecen las de cualquier persona con la que te puedes encontrar en la vida real, sin rasgos que resulten extraños en forma alguna.

Las GAN ofrecían, según la investigación de NVIDIA, muy poco control sobre las imágenes generadas. El nuevo sistema tiene un generador que sabe cómo separar diferentes partes de las imágenes sin supervisión humana. Así, los diferentes rasgos y partes de una cara se toman como variables independientes mucho mejor procesadas, que se pueden combinar en cualquier tipo de rostro sin que resulte extraño.

El equipo responsable muestra en el vídeo cómo, después de que las redes neuronales hayan sido entrenadas son capaces de combinar dos fuentes y generar nuevas caras. Para ello, han empleado 70.000 fotografías de caras humanas de Flickr-Faces-HQ y FFHQ que están disponibles para estas investigaciones (como los datos de Cambridge Analytica también lo estaban para ciencias sociales). Para eliminar estatuas y rostros localizados en cuadros, han utilizado la plataforma Mechanical Turk de Amazon.

(la entrada completa aquí)

Lo que nos deparará la internet cuántica

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Unos físicos dicen que esa red futurista, supersegura, podría resultar útil mucho antes de que alcance su madurez tecnológica.

 

Una futura internet cuántica podría tener usos mucho antes de que llegue a su madurez tecnológica, predice un equipo de físicos.

Esa red, que sacaría partido de fenómenos puramente cuánticos, sería fundamentalmente diferente de la internet clásica que utilizamos ahora. Hay grupos de investigadores de todo el mundo que trabajan en las primeras etapas de su desarrollo, etapas que prometen ya una privacidad y una seguridad prácticamente inviolables de las comunicaciones. Una red más madura podría incluir una serie de aplicaciones científicas, y no solo científicas, imposibles con los sistemas clásicos; por ejemplo, unos sensores para la detección de las ondas gravitatorias.

Un equipo de prominentes investigadores de la internet cuántica en la Universidad Tecnológica de Delft, Holanda, acaba de publicar una hoja de ruta que presenta las etapas que recorrería hacia su plenitud y detalla las dificultades técnicas que cada una planteará. Se describen sus predicciones en el número del 18 de octubre de Science.

La diferencia cuántica 

Esos investigadores sostienen que la tecnología, que complementaría pero no sustituiría a la internet actual, podría llegar a difundirse tanto entre los grandes usuarios, los laboratorios universitarios, por ejemplo, como entre los consumidores individuales, pero no predicen un período de tiempo en que ello podría ocurrir.

La diferencia con los ordenadores cuánticos es grande, aseguran, otra tecnología futurista sobre la que los científicos trabajan febrilmente con la intención de construir máquinas más eficientes que las computadoras clásicas. «En el campo de la computación cuántica se trata mucho más de un todo o nada», según la física teórica Stephanie Wehner, coautora del artículo con su compañeros de Delft David Elkouss y Ronald Hanson.

Stephanie Barz, física cuántica de la Universidad de Stuttgart, en Alemania, está de acuerdo. Resulta difícil predecir cuál de las tecnologías llegará antes, sostiene, como también sostienen otros: si una Internet cuántica ampliamente usada o unos ordenadores cuánticos útiles. Pero las redes cuánticas tienen una gran ventaja, dice Barz, en el sentido de que «una red así se puede construir paso a paso, y en cada uno de ellos se puede añadir una funcionalidad diferente».

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