Epilepsia, pasarelas y cocaína

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   Saulos no ve más que una línea en el horizonte. La caminata vale la pena a pesar del calor, el cansancio y la tierra que se cuela por sus sandalias y envuelve sus pies de una pasta difícil de equilibrar. Le duelen, también, los dedos cuando pisa, pero se siente a gusto con el sacrificio. Viaja a Damasco donde debe continuar con su cruzada para hacer renunciar a su fe o ajusticiar a miembros de la nueva secta todavía no llamada cristianismo que siente como amenaza al pueblo judío.

  Los ojos de Saulos, o Paulos (como se llama a sí mismo) están llenos de polvo, y de ira. Es el año 34 de nuestra era. Lejos quedó su historia personal a esta altura de la militancia. Es un judío acomodado, formado en las tradiciones y culturas judaicas, romanas y griegas. Lejos, también, quedaron las imágenes de la muerte a piedrasos propinada a Estéban. Él mismo autorizó aquella sentencia.

  Y fue el aura. Una sensación placentera que lo envolvió de repente en medio del camino, y que según las descripciones, se parece mucho a las experiencia de quienes sufren epilepsia. Quedó revolcándose en el polvo un buen rato, hasta que el supuesto éxtasis u ataque cesó. Al despertar contó a sus compañeros que Jesucristo se le apareció y tirándolo al suelo le dijo: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?»

  No podía verlo por la inmensa luz que lo cegó, pero sí escucharlo. Jesús resucitado le pidió un profundo acto de humildad y su bautismo. Ahora se llamará Pablo, aceptatá la misión de predicar el Evangelio de Cristo, quien lo constituye Apóstol de una manera especial en contra de sus costumbres, es decir, sin haber convivido con él.

  Saúl, Saulos, Paulos o Pablo, es el último apóstol constituido. En su peregrinar y prédica anunciando el Día del Señor, o Fin del Mundo, fue apedreado, azotado, naufragó tres veces, aguantó hambre y sed, noches sin descanso, peligros y cautiverios. Cuando viajó a Tesalónica, los lugareños le dijeron que el Día del Señor había ocurrido en el año 53 y habían sido abandonados. Pablo se vio forzado a corregir el error doctrinal acerca del Día de Señor, y amonestó a los ociosos a volver a trabajar.

  Aún no se escribían todos los libros que conformarían La Biblia, la cual anunció el Fin del Mundo poco después de la muerte del último Apóstol, en este caso él mismo, San Pablo, que murió en Roma en el año 67. Como nada ocurrió, los religiosos que inicialmente contaban 12 apóstoles, extendieron a 70 el número; después a más de 500 enviados por Jesucristo para extender el Reino de Dios en la Tierra. El último de ellos murió hacia el año 99. Tampoco ocurrió nada.

  En el siglo XX, el neurólogo Michael Persinger recogió de sus pacientes con epilepsia temporal relatos de alucinaciones de tipo religioso. Dos de los relatos frecuentemente aludidos son los de Rudi Affolter: ateo que durante los testimonios juró sentir y ver que se moría; y Gwen Tihe: cristiana que durante los ataques alucina, como la mayoría de los epilépticos religiosos, la luz a Jesucristo.

 

2

   Las pasarelas de París están sufriendo una revolución que se extenderá al mundo. Por ella desfilan mujeres con ropa extraña, diseños descabellados, vestidos de metal y colores nunca antes vistos. El diseñador de semejante talento se llama Francisco Rabaneda. Nació en 1934 en San Sebastián del vientre de una mujer pragmática y política. Se educó con ella y otra católica ferviente, su abuela. A los cinco años se exiliaron en Francia.
   En una entrevista en Madrid, dijo: Hace 2000 años yo estaba en Palestina, allí conocí a un soldado romano muy malo, que odiaba todo lo femenino. Eliminó todo elemento femenino de la religión de Cristo, en cuya cosmogonía existían dios padre, dios madre y dios hijo, y todos eran iguales. Él borró a la diosa madre y plantó al espíritu santo. En Cristo el amor que surge de la madre y el padre es la ley que todo lo anima. San Pablo transformó todo eso porque odiaba a las mujeres. Maltrató a María Magdalena que huyó con Santiago a Francia, y a la virgen María que huyó con Juan a Éfeso porque no podía soportar la locura de Pablo.
   Este señor ya era conocido como Paco Rabanne cuando afirmó que su memoria cuenta 7.000 años. Aseguró que fuimos mentirosos y ruines hasta 1994, año en que se inició el cambio. Pero allí no se detuvo. Vaticinó que la estación espacial Mir caería sobre París el 11 de Agosto de 1999 y se desataría, coincidiendo con el último eclipse total de sol del segundo milenio -según una peculiar lectura de las Centurias de Nostradamus-, el fin del mundo.
   Luego de que la estación espacial no sufriera cambio alguno, se excusó: Lo que sucede es el fin de una era, Piscis: un tiempo se va y otro nuevo llega. Ahora mismo vivimos lo que Cristo denominó tiempo reducido, que es el período de cambio y confusión, de crimen, para que otro tiempo renazca: esto terminará en el 2010.
Tampoco ocurrió nada durante 2010.

 

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   Las maletas de su mujer están cerradas y las últimas cajas fueron trasladadas al aeropuerto. José Luis quería más explicaciones, pero su mujer solo repetía las mismas. Aquello era demasiado, su marido se estaba volviendo loco. En 1986 inicio un programa radial cristiano y congregó a 600 personas, a la que en 1988 llamo ‘Creciendo en Gracia’, proclamándose él mismo como Apóstol. Ella soportó aquello hasta 1993 cuando él redobló la apuesta y dijo que era un ángel de Dios. La decisión de separarse le cayó como gota en vaso lleno cuando el autoproclamado ángel le afirmó a su congregación que era la encarnación del Apóstol Pablo y dos años más tarde, en 1999, aseguró que era el Espíritu Santo.
   José Luis de Jesús Miranda había nacido en 1946 en Ponce, Puerto Rico, a dónde su mujer va a regresar junto a 8 de sus 9 hijos. José sale del cuarto hacia el living y enciende el televisor. Quisiera llorar, pero no puede, la cocaína lo mantiene como una estatua de sal. Demasiado mirar atrás: su madre católica y el alcohólico machista de su padre; la pobreza de su natal Ponce. Ella solo repite que es demasiado, baja las escaleras y se hace conducir por uno de los choferes hacia el aeropuerto. Había perdido una vida junto a este lunático y ahora tendría que rehacerla. Una vez en Guaynabo, establecería un nuevo ministerio llamado ‘Reinando en Vida’, donde enseñará a no creerle a Miranda.
   El hombre, duro frente al televisor, solo se ve a él: su adicción a la heroína a los 14 años y los robos reiterados para sobrevivir y comprarla; las noches de ahogo y alucinaciones en su celda a los 18, y una vez libre, la agrupación cristiana “Reto Adolescente” a los 20 haciéndose bautizar en la Iglesia Pentecostal. Era un adolescente que no duraría muchos años allí. La abandonó para viajar a Massachusetts, e ingresar a otra, la Iglesia Bautista del Sur, convirtiéndose en un predicador bilingüe. Es hora de dejar la pantalla.
   En el 2002 José vuelve a casarse y tres años después, en el Seminario Mundial de Creciendo en Gracia en Venezuela, se autoproclamó Jesucristo. A partir de ese momento organizó revueltas que interrumpían celebraciones religiosas en el sur de los Estados Unidos y diversos países de América Latina. Las apariciones eran violentas y le garantizaron la exposición mediática que anhelaba.
   A principios del 2007, a través de Internet después de muchos reclamos, reconoció que era el Anticristo, ya que la gente no seguía las “enseñanzas judías” de Jesús de Nazaret, sino más bien las del Apóstol Pablo a través de Jesús. “El Anticristo significa no seguir a Jesús de Nazaret como vivió en sus días de carne”, dijo exponiendo ante las cámaras su antebrazo tatuado con el 666. Las mayoría de sus seguidores se tatuaron también el número. Ese año su religión contaba con seguidores en unos 35 países, sobre todo en América Latina, 287 programas de radio y una hora de televisión en español de la red 24. A raíz de los constantes escándalos protagonizados por sus seguidores declararon al puertorriqueño, ya de 61 años, persona no grata, prohibiendo su entrada en casi todos sus territorios.
    A mediados de año se divorció.
   A finales de 2008 un juez lo condenó a pagarle a su anterior esposa 2 millones 200 mil dólares estadounidenses en dinero en efectivo, adicionales a 642.000 dólares en propiedades. Además el juez declaró a de Jesús Miranda en desacato por negarse a pagarle a Torrez 15.000 dólares mensuales para su manutención.
Desde el púlpito, Miranda transmitió que “la cocaína colombiana es la más bella del mundo”. Con respecto al fin del mundo los fieles fueron claros, aseguraron que en 2012 sus cuerpos serían mudados en otros inmortales para gobernar el planeta. Deben andar entre nosotros.

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Bolsas plásticas en los baldíos de Las Varillas

Pablo Giordano vive en Las Varillas, Córdoba. En 2011, El Mensú publicó su libro de cuentos, Los Muertos; este año Editorial Ciprés publicó Chozas, su primera novela.

 por ADELA SALZMANN

¿Cómo pensás la relación de tus personajes con la organización en etapas de su vida? ¿Cómo arman su historia?

Creo que son personajes que no pueden armar su vida, sino que son arrastrados por ella. Están a la deriva de un paradigma en el cual es muy difícil asomar la nariz hacia algún atisbo de salida. Hay varias metáforas sobre eso a lo largo del texto [Chozas], a esos chicos los lleva el viento como a las bolsas plásticas de los baldíos. Es por eso que, en un momento, ven en la literatura una forma de escape como otros la verán en el boxeo o la delincuencia. Ingenuamente creen que uno puede trabajar de escritor y salir de esa vida donde otros ya tomaron las decisiones por ellos. La novela trata de este tipo de cosas: el paradigma en el que se nace, las elecciones que otros tomaron hace mucho sobre el destino de nuestras vidas, y el paso del tiempo. La conciencia, ese suspiro del hámster en la rueda, es la que indirectamente narra.

¿Qué pensás de la educación?

Yo dejé de estudiar en segundo año del secundario, no tanto por cuestiones educativas sino de salud; pero creo que la educación no está pasando un buen momento. Si bien el modelo y los planes de estudio se van actualizando, no contemplan cuestiones de base, como el incentivo hacia la curiosidad y las preguntas basales de la humanidad, como de dónde venimos, por qué estamos aquí, y qué es la realidad. Estoy hablando de la educación en general, obviamente, quizá no deban tocarse estos temas en primer grado, pero si uno puede llevar a sus alumnos a contemplar el cielo y hacerles tomar conciencia del universo, o a los más avanzados a entender que para que su padre tenga un empleo y pueda darle de comer tuvo que luchar y morir mucha gente para que este fuera un país libre; y no hacerles hacer láminas estúpidas de gente con paraguas frente al cabildo. Sigo generalizando para que se entienda el concepto sobre los planes de estudio. Hace años la hija de una ex novia me pidió ayuda para un trabajo que le habían dado en el colegio. Iba a tercer grado, el tema era Malvinas porque se acercaba el 2 de abril. Inmediatamente noté que no se podía comenzar a realizar la tarea sin explicarle a la niña, antes, lo que era una guerra (¿Se imaginan la cantidad de cosas que hay que explicar antes de eso para que una niña de esa edad llegue a entender el concepto bélico?); así que imagínense lo que sería explicarles Malvinas cuando, por lo visto en el cuaderno, la docente creía que habíamos sido invadidos por los malvados ingleses en 1982 y nuestros soldados patriotas habían ido a recuperar esas islas tan argentinas donde por lo visto no vivía nadie, y si alguien había allí serían argentinos, ya que por lógica –sobre todo una lógica de siete años– si las islas son argentinas quienes viven allí deberán serlo.

Las escuelas no están preparadas para formar en los valores esenciales del conocimiento que permiten una educación independiente de la institución (que debería ser un complemento), una autoeducación que sólo te brinda la curiosidad por el universo, la conciencia, la historia de nuestra humanidad y sobre todo, el pensamiento escéptico, el amor a la ciencia, es decir a la verdad. Me cuesta, muchas veces, y me sorprende con enormidad, encontrar profesionales de disciplinas consideradas científicas que desconocen absolutamente el método, el pensamiento escéptico y, no sólo eso, pueden llegar a creer en la astrología, por ejemplo. Eso no puede ser otra cosa que una falla en la educación, que sigue atada a la sociedad sin cuestionarla. Me parece que dimos un paso, por ejemplo, al despejar a la religión de las escuelas públicas. Ahora, lo que no se hace es enseñar que las religiones son una falacia y la tragedia más grande de la que la humanidad se tiene que desprender para siempre.

¿Puede ser la ciencia de alguna forma una religión?

No, de ninguna manera. La religión, entendida en el sentido clásico, intenta re-ligar un supuesto vínculo perdido hace siglos con un supuesto dios; y en el sentido moderno de religión, se puede decir que es toda aquella práctica llamada espiritual basada en falacias o pseudociencias. La ciencia, en cambio, es un método para arribar a la verdad. La religión es dogmática y no aportó jamás evidencia a sus postulados, ha sido refutada millones de veces, explicada, documentada como falsa, rastreada en la historia de la humanidad hasta sus inicios antropológicos de control de tribu, etc. La ciencia se ha ido desarrollando con un concepto de apertura total, cuyo valor principal es el escepticismo, el cuestionamiento, y ser antidogmática por naturaleza, y obligarse a presentar evidencias antes de declarar que algo es una verdad con la cual se deba proceder, al contrario de la religión y las creencias, que accionan sobre mentiras y producen mucho daño.

El pensamiento de que la ciencia es como una religión moderna es ingenuo y contemporáneo. Nace de las nuevas religiones New Age, que al no tener argumentaciones válidas para sus creencias, al ser refutadas constantemente por la ciencia, construyeron ese rincón en el que se creen seguras, argumentadas y sabias –como si acabasen de desentrañar un enorme paradigma que nos domina– aunque lamentablemente esto también es falso. No existe ni ha existido en la humanidad un método mejor para arribar a la verdad que el científico, y aún así ignoramos el 70% de la constitución del universo, por ejemplo; cosa que cualquier religión te puede responder en un parpadeo: Dios. Las religiones tienen respuesta para todo porque racionalizan en vez de razonar. Por ejemplo: un niño está a punto de morir, su madre reza para que el niño se cure, le pide a Dios que lo salve: si el niño se salva, la religión responderá que está ante un milagro, uno de los tantos de los que es capaz Dios; si el niño muere, Dios lo ha llamado a la vida eterna. Ergo, el sistema religioso es una burla, una farsa, una mentira que debe ser desterrada. Ha creado un sistema intocable y logrado protección estatal y legislativa bajo la estupidez del respeto a las religiones y credos, y desde allí mantiene a instituciones económicas, mafioso-pervertidas, que dominan a masas y las encaminan a guerras, hambrunas, muertes por abandono (Madre Teresa de Calcuta, homeopatía) y finalmente a retrasos sustanciales en el avance de la ciencia desde hace siglos. El mal que le han hecho las religiones a la humanidad es incalculable y casi total, el de la ciencia es más calculable y perdonable; en la mayoría de los casos, comparados con la religión, no representarían ni el uno por ciento, además de que ha llegado a sus metas con evidencias.

¿Qué cosas hacés para despertarte?

Hace mucho que, de niño, como cuento en la novela, tenía ciertos comportamientos que me hacían despertar. Hoy me despierto solo, fresco, casi sin recordar haber soñado o hasta dormido. Es extraño pero bello, y se lo atribuyo, sin prueba alguna, a las drogas que consumo.//RT3

Revista Tónica – 2012

Astroloquía 4 y 5

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leer partes 1, 2 y 3

4

 Carl se encuentra en la sala con un cierto grado de ansiedad que lo paraliza. Transcurren sus vacaciones de verano. Con él se encuentra su madre, su hermana y una criada. Algo está a punto de ocurrir. Entonces ocurre: sin causa aparente, la mesa redonda de nogal, con setenta años de antigüedad, se parte por la mitad en un estrépito. Estamos a fines del siglo XIX en Suecia. Aquello lo marcaría para siempre, y su familia tendría que acostumbrarse. A las dos semanas, se hace añicos un aparador. En su interior se halla la cesta del pan, rectangular, dispuesta de tal modo que en una esquina quedó el mango del cuchillo y en las otras tres, los tres trozos en que se dividió el cubierto.

  Movilizados por las extrañas experiencias, la familia dió con familiares inmersos en el espiritismo (conocido como fraudulento ya en aquella época, y tan de moda). Una médium de poco más de quince años, quería ponerse en contacto con él. No hay evidencias de nada de ésto, y la persona de la que hablamos es el famoso Carl Gustav Jung, psiquiatra clave en la etapa inicial del psicoanálisis; posteriormente, fundador de la escuela de psicología analítica, también llamada psicología de los complejos y psicología profunda.

   Los aparentes hechos sobrenaturales ocurrieron después de su pelea con Freud, otro psiquiátra espiritista con quien colaboró en los comienzos. Jung enfermó a raíz del pleito y las cosas, literalmente, comenzaron a romperse. Tiempo más tarde, dijo que la relación entre analista y paciente puede generar en determinadas ocasiones fenómenos parapsicológicos, sobre todo ante la existencia de transferencia por parte del analizado, o una identificación inconsciente entre ambos. Jamás lo demostró. Sin embargo, lo utilizó para la elaboración de su tesis doctoral «Acerca de la psicología y patología de los llamados fenómenos ocultos» en 1902. La conclusión fue que la casa estaba repleta de espíritus.

   Jung continuó publicando libros hasta el final de su vida,  intentó dar base científica a varios de sus postulados, pero en la mayoría de los casos, fracazó. Uno de sus libros más famosos (El Libro Rojo) se basa en la astrología y es un punto base de gran parte de los movimientos que en la actualidad se denominan New Age. Contrariando lo que muchos suponen, poco antes de su muerte Jung descartó de plano la solvencia metodológica de disciplinas como la astrología. Ninguno de los defensores del Libro Rojo conoce este dato. La crisis religiosa y la contraposición de algunas personas contra la ciencia durante los siglos XIX y XX han logrado mantener la cifra de adeptos en esta creencia.

     Más de 2000 bebés británicos nacidos a principios de marzo de 1958 en hospitales de Londres, muchos de ellos con diferencias de minutos en sus edades, fueron seguidos por médicos durante años. El objetivo era comprobar de qué manera afectan a largo plazo a la salud cuestiones relacionadas con las costumbres, como la dieta, pero incidentalmente la inmensa masa de datos acumulada sobre este grupo a lo largo de los años se utilizó con el fin de demostrar si la astrología funciona o no.

  Fue imposible encontrar ningún tipo de relación. Si la tesis central de la astrología fuese cierta, la influencia de las esferas tendría que ser común a todos ellos, o muy similar, ya que nacieron casi a la vez y casi en el mismo lugar. Tendrían que tener alguna característica o querencia parecida. Pero las completas estadísticas sobre su estado de salud y psicológico que se han acumulado durante todos estos años no muestran ninguna.

   La evidencia de los gemelos idénticos es quizás la crítica más demoledora, por sencilla y lógica. Cualquier pretensión de la astrología de describir o predecir el carácter o futuro de una persona se basa en datar correctamente el momento de su nacimiento. En la realidad nos encontramos que frecuentemente los hermanos gemelos, cuyo nacimiento se encuentra separado por apenas unos pocos minutos, poseen gustos, caracteres, o sufren enfermedades o circunstancias vitales, totalmente distintas. Por lo tanto, cualquier posible efecto del momento del nacimiento sería insignificante comparado con las influencias del entorno y la herencia genética. Esto se ha cuantificado.

5

En 1980, Carl Sagán era un mediático de las ciencias gracias al más popular de todos los programas de divulgación: Cosmos. En una de sus entregas dijo: ¡Cómo puede la ascendencia de Marte en el momento de mi nacimiento influir sobre mí, ni entonces ni ahora! Yo nací en una habitación cerrada, la luz de Marte no podía entrar. La única influencia de Marte que podía afectarme era su gravitación. Sin embargo, la influencia gravitatoria del partero era mucho mayor que la influencia gravitatoria de Marte. Marte tiene mayor masa, pero el partero estaba mucho más cerca.

  Entre exacta y graciosa, la aseveración de Sagan fue calculada. La ciencia ha encontrado, por ejemplo, que la fuerza gravitatoria que ejerce sobre un recién nacido el médico que ayuda en el parto es unas seis veces superior a la del planeta Marte.

  Según un estudio de la Universidad de Mánchester y en contra de una creencia habitual de la astrología, no existe una influencia del signo zodiacal en el matrimonio. Según este estudio no existen combinaciones de signos zodiacales entre los miembros de un matrimonio que sean más habituales que otras combinaciones. Para dicho trabajo se hizo un estudio estadístico sobre el censo británico de 2001, lo que supone una población de 10 millones de matrimonios.

  En 2005 el escéptico y divulgador científico español Luis Alfonso Gámez (a quién robo compulsivamente mucho de lo que leerán acá) llevó a cabo una práctica ejemplificadora. Un astrólogo que no los conocía hizo a cada uno de los veintiséis alumnos del Máster de Periodismo de El Correo y la Universidad del País Vasco la carta astral personalizada a partir de la fecha y el lugar de nacimiento. Junto al gráfico con la situación de los planetas en su cielo natal, cada uno recibió una interpretación de su personalidad. Quince de los veintiséis consideraron, por tanto, que la carta astral les describía notable o sobresalientemente. La sorpresa y las risas llegaron cuando los jóvenes periodistas constataron que todos los textos eran iguales -una colección de generalidades que se adapta a cualquiera, como las que se publican a diario en los horóscopos de los periódicos- y que el astrólogo en realidad no existía, fue el propio Gámez quien escribió las cartas astrales.

  Unos de los argumentos que los astrólogos anteponen cuando son desenmascarados, es básicamente el que anteponen casi todos los que intentan defender lo que llaman sobrenatural: en este caso es que los planetas influyen no por efecto de la gravedad sino por otras fuerzas desconocidas y no detectables ni medibles por medios técnicos.

  El ilusionista y escéptico James Randi lleva décadas ofreciendo un premio de un millón de dólares a cualquiera que logre demostrar fehacientemente la existencia de un fenómeno o poderes paranormales, incluyendo el tipo de eventos como los que se ocupa la astrología. El premio está desierto desde que se ofreció.

Astroloquía 1, 2 y 3

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  El frío en los desiertos nocturnos es una crueldad que hay que respetar y aprender. No hay otra cosa más que el cielo. La luz guía. Uniendo estrellas se podía ver a la osa, el carro, un arado. El GPS de la antiguedad en los largos viajes de los tiempos de la ingenuidad. Se trataba de sumerios y egipcios. Los hindúes, griegos y después los Incas y los Mayas armarían sus propios dibujos. Los primeros juraban haber inventado este sistema de posicionamiento global. Los chinos siempre fueron diferentes, pero estaban de acuerdo con algunas figuras. Luego se las llamó constelaciones.  

  Es el siglo II en Egipto. Claudio Ptolomeo pasa las noches mirando el cielo y reuniendo cientos de anotaciones. De ese caos arma un sistema de 48 dibujos, que, con algunas modificaciones, son los que aún se utilizan. Erróneamente Ptolomeo piensa que la tierra es el centro del Universo. No por burro, sino porque la humanidad cree eso desde milenios. También se cree que esta quieta, o como mucho, gira sobre sí misma, y que el Sol gira a su alrededor a lo largo del año.

  En el tiempo de Ptolomeo la astrología y la astronomía son la misma cosa. Una ciencia que estudia la evolución de los astros a lo largo del tiempo pero con un gran lastre religioso que relaciona a los eventos cósmicos como causa de los sucesos terrenales  como la caída de reyes o resultados de batallas.

  Fue en Roma donde se empezó a denunciar tímidamente a la astrología como errónea pero por contradecir la doctrina católica, el libre albedrío, es decir: la creencia de que los humanos tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones.

    En 1147, Anwari, el mayor poeta persa, predijo después de unos estudios astrológicos basados en agrupamiento de cinco planetas en la constelación de Libra, que el fin del mundo llegaría el 16 de septiembre de 1186. Lo mismo advirtieron varios astrólogos de Toledo al Papa Clemente III. Nada ocurrió.

2

Uno de los Teólogos, enfurecido, se levantó para dejar mudos a los demás:

  — ¿Estamos obligados a admitir en nuestros barcos a quienes no los tienen?

  La lluvia seguía golpeando las ventanas con furia y era evidente que de seguir así durante días la altura del agua la alcanzaría inundando. Un trueno sacudió a la Universidad de Tubinga cuando nadie había contestado aún. La pregunta, supieron después, era estúpida. Cualquiera de las dos respuestas no había funcionado semanas antes y una horda de personas desesperadas asaltó los barcos y las arcas construidas por los ricos cuando el agua no dejaba de crecer.  Hubo naufragios y muertos por el exceso de pasaje. En Londres 20.000 personas habían abandonado sus casas.

  Nadie respondió, faltaba menos de 24 horas para el fin del mundo. Sin embargo, a la mañana, la lluvia se retiró y amaneció soledo. Al pánico fue gracias a que en 1499, el astrólogo alemán Johannes Stoeffer, profesor de la Universidad, publicó ‘Ephemerides’, anunciando que el 20 de febrero de 1524 sería el fin del mundo por la reunión de los planetas en el signo de Piscis.

  Como la profecía de Stoeffer falló, el discípulo Johann Carion rehizo los cálculos y apuntó al 15 de julio de 1525. Ese año, que tampoco acabó con el mundo, Thomas Muntzer, teólogo alemán, declaró que la venida de Cristo ocurriría, y que solo esperaba la derrota de las altas esferas de la monarquía.

  Muntzer dijo que Dios le habló, y le prometió “atrapar en sus manos las balas de los cañones del enemigo”. Los ejércitos de la monarquía derrotaron a los revolucionarios y Muntzer fue decapitado. Jan Mattijs, un profeta holandés discípulo de Muntzer, declaró que en ese mismo año ocurriría la venida de Cristo. Similar a Muntzer se alzó contra la monarquía y fue abatido por los ejércitos de los príncipes alemanes. Cien años después muchos de los astrólogos que predijeron fallidamente la inundación de 1524 volvieron a ajustar la fecha con el argumento de haberse equivocado por 100 años.

  En 1624 el pánico fue menor y no hay registro de inundaciones grandes.

3

 Hasta 1781 se ignoró en la astrología la influencia de Urano, como siguieron haciendo hasta 1846 con Neptuno. Plutón no pudo incorporarse hasta 1930; aunque su destronamiento como planeta ha debido de tener también su importancia en las predicciones que le tuvieran en cuenta antes de esa fecha. La lista de objetos celestiales que se utiliza en astrología se limita principalmente a los conocidos por Ptolomeo ignorando una enorme variedad de nuevos objetos astronómicos descubiertos hasta el momento. Por otra parte, el Sol lleva siglos pasando por Cáncer entre el 21 de junio y el 21 de julio, por decreto astrológico; aunque ya no sea así en la realidad. En la actualidad el Sol transita la constelación entre el 21 de julio y el 11 de agosto: es decir que muchos cáncer son en realidad géminis y muchos leo, cáncer.

  Las afirmaciones de los astrólogos comenzaron a considerarse obsoletas por la ciencia.  La mayoría hablan de 12 signos zodiacales, es decir las doce constelaciones, cuando realmente son 13 las que recorre el Sol (incluyendo Ofiuco). Por eso, hace poco, quisieron incluirlo, pero sin éxito. Las creencias y supersticiones son tan conservadoras que ni siquiera permiten modificaciones falaces dentro del mismo sistema de gran falacia.

La biblia, la cábala y Madonna

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“La Biblia” significa “Los Libros”. Se trata de un conjunto de textos que el judaísmo y el cristianismo consideran sagrados y escritos por su dios. El primer texto donde aparece este dios (YHWH) de los judíos es una estela moabita conservada en el Museo del Louvre, y no sale muy bien parado: relata cómo los han derrotado y cómo las copas sagradas de YHWH son arrastradas ante un dios de Moab.

  Todos los dioses antiguos tenían sus correspondientes diosas; y YHWH  (convertido en Yahvéh) no fue una excepción. En el conglomerado cultural levantino, la diosa-madre era Asherah, aparece en la Biblia, y muy específicamente en el Libro 2º de Reyes, donde se explica cómo destruyen su culto y queman “todos los objetos que se habían hecho para Baal, para Asherah y para todo el ejército de los cielos” (2 R 23:4-7)  Y es que parece que el culto a Asherah como diosa consorte de Yahvéh era generalizado entre los judíos antiguos; existe un extenso registro arqueológico al respecto, y de hecho cualquiera diría que se trataba de una diosa muy popular antes de que los monoteístas pasaran todo por la espada y el fuego.

  La Biblia fue escrita a lo largo de aproximadamente 1000 años (entre el 900 a. C. y el 100 d. C.). Actualmente, la creencia común da por sentado que la Biblia está exenta de todo error, siendo perfecta como palabra de Dios al hombre aunque sea una colección de textos escogidos, previa eliminación de otros, corregidos, y amoldados a la religión que utilice el libro, poblado de leyendas e infantilismos dignos de los hombres de aquellas épocas y no de un dios.

  La Cábala nació en siglo XII, es una de las principales corrientes de la mística judía. Pretende (sin lograrlo) ser una ciencia que busca en la Torá (el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia), el significado del mundo y la verdad. La Cábala práctica persigue fines como la curación de un enfermo, la expulsión de un demonio, mediante la invocación o escritura de ciertos pasajes o palabras de la Biblia, en tablillas colgándolas del cuello del paciente.

  Según la concepción moderna la Cábala precede a cualquier religión o teología y fue dada a la humanidad por el mismísimo Dios, sin pre-requisitos ni pre-condiciones. Según las enseñanzas cabalísticas, el universo funciona de acuerdo a ciertos principios supremamente poderosos. Al entender estos principios y al aprender a actuar de acuerdo con ellos, la vida mejora enormemente en lo inmediato, y se logra a mediano y largo plazo la verdadera plenitud, para uno mismo y para toda la humanidad. Así, de la misma manera en que las leyes físicas básicas, tales como la gravedad y el magnetismo existen independientemente de nuestra voluntad y de nuestra conciencia, las leyes espirituales del Universo influyen en nuestras vidas cada día y a cada momento. La Cábala brinda el poder de entender y vivir en armonía con estas leyes, y además, de usarlas para beneficiarnos a nosotros mismos y al mundo.

   A pesar de estos enormes conocimientos, los defensores de esta creencia jamás explicaron científicamente cuáles son las leyes espirituales del universo y cómo usarlas, lo que hace que nos perdamos la fuente de conocimiento más importante para alcanzar nuestro bienestar.

   Según Gershom Sholem, su historiador, Sabbatai Zevi nació el 23 de julio de 1623 en Esmirna. Su nacimiento coincidió con el día en que los judíos conmemoran la destrucción del templo, y que ya había sido señalado por algunos cabalistas y rabinos como el del nacimiento del Mesías. Fue el año del despiadado pogromo de Chmielniecki, en Polonia, donde miles de judíos fueron asesinados.

  Una niña de seis años, llamada Sarah se salvó milagrosamente. Será la futura mujer de Sabbatai. Los cálculos cabalísticos no indicaban en qué año exacto nacería el Mesías, sino cuándo sería su entronización. En el Sefer ha-Zohar, o Libro del Esplendor, escrito por Moisés de León en la segunda mitad del siglo XIII, parecía deducirse que la fecha de su llegada sería el 1.648. Entre los milenaristas cristianos se apuntaba como especialmente señalado el año 1.666. Los cálculos numéricos que hacían basándose en el Apocalipsis indicaban que este año tendría lugar la Segunda Venida de Cristo. Precisamente en 1648 Sabbathai oyó una voz que le decía que él era el Mesías e inmediatamente se proclamó como tal en su ciudad natal, delante de un grupo de seguidores exaltados a los que consideró apóstoles representativos de las doce tribus de Israel.

  Poco después anunció que la redención de los judíos tendría lugar el 8 de junio de 1.666. Él restauraría el Reino de Israel. Se contaba que en el transcurso de sus mortificaciones era capaz de levitar y comunicarse con Dios y los ángeles y predecir el futuro. También lo visitaba el demonio contra el que acababa envuelto en tremendas peleas.

  Transcurridos algunos años, aquella niña sobreviviente de progromo se trasladó a Livorno, donde llevó, según decían, una vida bastante irregular. Pero milagrosamente comprendió que estaba destinada a ser la mujer del Messiah que estaba a punto de aparecer. Los informes sobre Sarah llegaron a oídos de Sabbatai, que inmediatamente la hizo llamar y se casó sin pérdida de tiempo con ella. Una antigua tradición sostenía que la mujer del Mesías tenía que ser una prostituta arrepentida.

  La popularidad de Sabbatai crecía. La curiosidad inicial se convirtió rápidamente en fervor entre muchos judíos, y este en frenesí mesiánico. Muchos judíos comenzaron a despreciar los bienes que poseían en el exilio y los malvendieron, preparándose para el regreso a Israel. Cantaban y bailaban en las calles y sacaron en procesión las tablas de la ley. Esta epidemia de misticismo afectó con especial intensidad a los judíos sefardíes.

  A comienzos de 1.666, Sabbatai se trasladó a Constantinopla. Nada más llegar fue arrestado y conducido a prisión cargado de cadenas. Tras dos meses de cárcel, fue recluido en Abidos y, posteriormente, en Edirne, donde el sultán lo convocó el 16 de septiembre de 1.666, obligándolo a elegir una de estas tres opciones: realizar un milagro y demostrar que era efectivamente el Mesías; ser ejecutado; o convertirse al Islam. Sabbatai optó por lo último.

  Un día lo sorprendieron cantando salmos y fue exiliado a Dulcigno, en Montenegro, donde murió probablemente el 30 de septiembre de 1676. Contaban que su muerte fue un acto de generosidad, pues cambió su alma con la de un niño que se había caído de un árbol y estaba a punto de morir. Inmediatamente comenzaron a llegar peregrinos hasta su tumba. El hermano de Sarah, Jacob Querido, anunció que el alma de Sabbathai había entrado en él y que ahora él era el Mesías. Aún hay seguidores de Sabbatai en Turquía y en Grecia, se hacen llamar Donmeh (“apóstata” en turco). Su número podría alcanzar los 15.000. Sus rituales son una mezcla de judaísmo e islamismo y son realizados en Hebreo, arameo y ladino.

    Entre sus seguidores están artistas como Madonna, Demi Moore o la diseñadora Donna Karan. La Cábala vaticinaba para 2012, no ya el fin del mundo, sino cambios “nunca antes vistos”, y ofrecía las herramientas para recibirlos con “felicidad” y como una “oportunidad” espiritual. “Vamos a ser empujados a ese cambio, y ese empuje está pasando ahora: destrucción económica, crisis mundial, desastres naturales; y podemos llegar a ese punto con luz y felicidad, o de una forma difícil, pero vamos a llegar, sí o sí, vamos a llegar”, declaró a Acan-Efe en Panamá la líder cabalista internacional Karen Berg, estadounidense de 69 años, que junto a su esposo, el rabino Philip Berg, dirigen el Centro de Cábala Internacional, con medio centenar de sedes en todo el mundo.

   La cabalista, que está considerada guía espiritual, no solo de Madonna, sino de otras celebridades como el actor Ashton Kutcher o el director de cine Guy Ritchie, recordó que ya “la cultura maya habla de 2012” como un año de transformaciones (falso) que, dijo en tono enigmático, serán inéditas y drásticas.

  Autora de libros como Dios usa lápiz labial (Kabbalah Publishing, 2005), Berg no precisó con claridad el cariz de los “cambios drásticos” que le esperan a la humanidad, pero sí enfatizó que, en todo caso, serán consecuencia de los propios actos del hombre, con lo cual cierra toda presunción sobrenatural y reduce aún más un supuesto poder de vaticinio. “Los desastres naturales que vemos ahora son el resultado de años en que la gente, por su negatividad personal, ha destruido la naturaleza y su forma de vida (…) Hay destrucción, y está ahí para hacernos comprender que no podemos destruir y no ver una reacción del mundo”, argumentó.

Fin del mundo en maya

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  Sopla un apetitoso viento magenta. Agachada en su huerto, apartando las hadas como moscas, Diana Cooper escucha el llamado de algunas de las criaturas pentadimensionales que viven en sus árboles. Conversa con ellas, luego al recogerla, la ropa se impregna con la fragancia de los rábanos recién desenterrados. La mujer ingresa en la casa a seguir escribiendo. Es una autora de serios best sellers sobre este tipo de asuntos delirantes.

   Una de esas tardes, un supuesto arcángel llamado Metatron, junto a un guía alienígena, le informaron que el 21 de diciembre de 2012 se acabaría el mundo, tal como los Mayas lo habían profetizaron.

  Los Mayas, que fueron incapaces de predecir su propia extinción como cultura antes de la llegada de los españoles, nunca vincularon el fin de la Cuenta Larga con el del mundo como lo hacemos nosotros. Fueron una cultura que surgió en Mesoamérica hacia 2000 a.c. Tenían tres calendarios: uno solar, de 365 días; otro ceremonial, de 260; y un tercero, llamado Cuenta Larga, de 1.872.000 días (5.125 años) que terminó el 21 de diciembre de 2012, donde volvió a comenzar la cuenta, es decir, una especie de Nochevieja a la que sigue su correspondiente día de Año Nuevo. Allí los mayas festejaban algo que en nuestra traducción podría entenderse como un fin del mundo, pero que en realidad esta civilización había festejado varias veces como un cambio de etapa.

   Poco importa indagar en otros libros a los amantes de lo mágico, y el libro de esta mujer disparó en miles de medios, películas y cultos, un supuesto fin del mundo vaticinado por los Mayas para 2012.

  Hubo quienes sostuvieron que el desencadenante sería el supervolcán de Yellowstone, un gigante dormido cuya erupción provocaría el equivalente a un invierno nuclear. Otros hablaron de un máximo de la actividad del Sol que achicharraría la Tierra. Otros fueron más lejos, a un alineamiento del Sol o el Sistema Solar con el centro de la Galaxia, desde donde nos llegaría una especie de rayo de la muerte. Y no faltó el clásico planeta X en rumbo de colisión hacia la tierra. La creencia fue realmente masiva como hacía tiempo no se experimentaba, gracias a las redes sociales en pleno desarrollo. Varios creyentes abandonaron sus pertenencias y se reunieron en lugares para ellos sagrados y no faltaron algunos suicidios.

  Alarmados, en Noviembre de 2010 varias decenas de chamanes de toda América Latina se reunieron en Chile con el objeto de desmitificar la profecía del fin del mundo para el 21 de diciembre de 2012, incluidos tres expertos de la cultura Maya. Casi ningún medio lo comentó.

Juanes

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   Un Juan fue, según algunos textos del Nuevo Testamento, uno de los pescadores que se convertirán en discípulos de Jesús. En un texto que supuestamente escribió, dijo haber visto a Jesús resucitado. Es, como la mayoría de todos los personajes bíblicos, casi inhallable en la abrumadora literatura testimonial de la época, fuera de los relatos bíblicos que, según intentan imponer los religiosos fueron inspirados por Dios. Muy pocos textos que no fueron reconocidos como material inspirado por Dios presentan a Juan el Apóstol como protagonista de relatos prodigiosos, chistosos y de un evidente histrionismo. En los «Hechos de Juan», datado de la segunda mitad del siglo II o del siglo III, no se lo alude a Juan el Apóstol como fundador de Iglesias, ni como guía de grupos, sino como un nómade activista de la fe.

   Otro Juan, “el Evangelista”, es la denominación convencional que se le ha dado al autor del Evangelio de Juan; el Apocalipsis y tres epístolas. Pero la verdad es que estos textos fueron escritos por varias personas. Más Juanes inclusive: Juan el Presbítero o Juan el Anciano, que aparece mencionado en los fragmentos de Papías. Los cánones cristianos dicen que se trata de la misma persona sin ser contundentes en sus pruebas.

    El Evangelio de Juan abunda en diferencias estilísticas y temáticas, evidencia que a Dios le gustaba dictar con diferentes estilos. La redacción (en torno al año 90 d.C.), no torna imposible la autoría del supuesto Juan, aunque sí difícil. Existe la posibilidad de que el Evangelio de Juan fuera fruto de la comunidad fundada alrededor de uno de los discípulos del supuesto Jesucristo. Las dataciones más tardías lo sitúan hacia el año 180, así como Clemente de Alejandría y Tertuliano hacia el 200. Se ve que Dios se tomaba su tiempo para dictar la epopeya de su hijo.

    Con esta nueva datación se presume la imposibilidad de escritura por parte del Apóstol, a menos que haya vivido cerca de 200 años. Se percibe que algunos pasajes del Evangelio de Juan parecen desordenados, no muy elaborados en su edición definitiva. Hay textos que no corresponden con el contexto, se producen cortes y falta de unidad en varios relatos y discursos. Es llamativa esta conducta divina.

    Se han presentado varios intentos de explicación. La teoría actualmente más difundida es la de que el Evangelio de Juan es un texto que creció con el transcurso del tiempo, con añadidos y notas provenientes de otros miembros de la comunidad (Raymond E. Brown propuso la existencia de una comunidad joánica que habría participado en la edición y quizá en la redacción final del evangelio). Fue escrito para personas conocedoras de la cultura judía y el pensamiento griego.

    El Evangelio era anónimo en origen, y no es seguro siquiera que el nombre del autor fuera “Juan”, aunque la tradición cristiana más antigua le asigna ese nombre desde casi el principio. Parece que, en todo caso, el autor o autores de este evangelio era o eran judíos que escribían para un público que no estaba familiarizado con las costumbres judías. Según la tradición, Juan lo hizo para las siete iglesias de Asia. Según Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento, p. 396, la atribución al apóstol Juan del Cuarto Evangelio es rechazada “de modo casi unánime, incluso entre los críticos católicos”. No parece creíble que el pescador galileo, probablemente analfabeto, escribiera en un griego tan brillante como el del libro.

  ¿A qué viene todo este rollo? Nada menos que a la obra que inaugura casi toda la superstición moderna sobre el fin del mundo: El libro del Apocalipsis o Apocalipsis de Juan, el último del Nuevo Testamento. También es conocido como Apocalipsis de Jesucristo por el título que al principio se da a este libro y en algunos círculos protestantes simplemente como Revelación o Libro de las revelaciones. Fue escrito por este o estos tales Juanes, a finales del siglo I o principios del II, cuando las persecuciones Romanas se hicieron más cruentas. Como en toda la Biblia, solo basta leerlo para reir ante la idea de que alguna deidad pueda haberlo dictado. En cambio, es más atinado concordar con los estudios científicos: es evidente que el libro representa la esperanza de un cristiano en la caída de Roma y en el final de la persecución. Son consejos que el autor daría a sus lectores cristianos, para mantenerse en la fe y soportar las angustias, poniendo la esperanza final de la nueva Jerusalén como premio seguro para los que fueran firmes. Un pedido de esperanza, un cielo inventado para que la muerte no triunfe.

   Al final del siglo II el Apocalipsis fue reconocido por los representantes de las iglesias principales como una obra genuina del apóstol Juan e incluidos en los libros canónicos, lo que supuso el cambio de interpretación, pasando a ser profético.

   Así nació la idea de una predicción sobre el final de lo conocido.

  La doctrina del juicio final en el Cristianismo generalmente habla de un día en que cada hombre será juzgado según sus obras, buenas o malas, después del Milenio de Paz y después de la Resurrección Final. Este juicio se iba a efectuar ante el Gran Trono Blanco de Dios y serían juzgados cada uno según sus obras que están registradas en el libro de las obras. Y el que no se hallaba escrito en el libro de la vida iba a ser lanzado al lago de fuego y azufre. Se ve que Dios a veces se olvidaba o tenía flojera y no anotaba a alguien.

  Según el milenarismo cristiano, que continúa una antigua tradición judaica, Cristo debía gobernar el mundo durante un período de mil años. Esto no queda recogido por la literatura evangélica ni apostólica, pero sí por el Apocalipsis de San Juan: después, tras la destrucción y el juicio a los muertos, los elegidos alcanzarán un reino de gloria. Esto sucedería aproximadamente en el año 1.000. Nada ocurrió.