Rostros de personas que no existen

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En Internet, discernir qué es verdad de lo que no lo es resulta una tarea más complicada conforme pasa el tiempo. Atrás quedó esa época de los fakes y hoaxes de dudosa calidad que se defendían por la mala calidad de, por ejemplo, las cámaras del momento. Sin embargo, estamos cerca de dar un salto enorme en fabricar realidades alternativas con los deep fakes. En vídeo ya hemos visto realidades preocupantes, pero en foto lo nuevo de los desarrolladores de NVIDIA es incluso más inquietante.

La compañía especializada en tarjetas gráficas y cada vez más en inteligencia artificial comenzó a mostrar resultados de generación de rostros con lo que llaman Generative Adversarial Networks (GAN). Sin embargo, todavía presentaba problemas en los rostros como para resultar creíble a personas. Lo que acaban de mostrar en vídeo es impresionante, las caras parecen las de cualquier persona con la que te puedes encontrar en la vida real, sin rasgos que resulten extraños en forma alguna.

Las GAN ofrecían, según la investigación de NVIDIA, muy poco control sobre las imágenes generadas. El nuevo sistema tiene un generador que sabe cómo separar diferentes partes de las imágenes sin supervisión humana. Así, los diferentes rasgos y partes de una cara se toman como variables independientes mucho mejor procesadas, que se pueden combinar en cualquier tipo de rostro sin que resulte extraño.

El equipo responsable muestra en el vídeo cómo, después de que las redes neuronales hayan sido entrenadas son capaces de combinar dos fuentes y generar nuevas caras. Para ello, han empleado 70.000 fotografías de caras humanas de Flickr-Faces-HQ y FFHQ que están disponibles para estas investigaciones (como los datos de Cambridge Analytica también lo estaban para ciencias sociales). Para eliminar estatuas y rostros localizados en cuadros, han utilizado la plataforma Mechanical Turk de Amazon.

(la entrada completa aquí)

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Lo que nos deparará la internet cuántica

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Unos físicos dicen que esa red futurista, supersegura, podría resultar útil mucho antes de que alcance su madurez tecnológica.

 

Una futura internet cuántica podría tener usos mucho antes de que llegue a su madurez tecnológica, predice un equipo de físicos.

Esa red, que sacaría partido de fenómenos puramente cuánticos, sería fundamentalmente diferente de la internet clásica que utilizamos ahora. Hay grupos de investigadores de todo el mundo que trabajan en las primeras etapas de su desarrollo, etapas que prometen ya una privacidad y una seguridad prácticamente inviolables de las comunicaciones. Una red más madura podría incluir una serie de aplicaciones científicas, y no solo científicas, imposibles con los sistemas clásicos; por ejemplo, unos sensores para la detección de las ondas gravitatorias.

Un equipo de prominentes investigadores de la internet cuántica en la Universidad Tecnológica de Delft, Holanda, acaba de publicar una hoja de ruta que presenta las etapas que recorrería hacia su plenitud y detalla las dificultades técnicas que cada una planteará. Se describen sus predicciones en el número del 18 de octubre de Science.

La diferencia cuántica 

Esos investigadores sostienen que la tecnología, que complementaría pero no sustituiría a la internet actual, podría llegar a difundirse tanto entre los grandes usuarios, los laboratorios universitarios, por ejemplo, como entre los consumidores individuales, pero no predicen un período de tiempo en que ello podría ocurrir.

La diferencia con los ordenadores cuánticos es grande, aseguran, otra tecnología futurista sobre la que los científicos trabajan febrilmente con la intención de construir máquinas más eficientes que las computadoras clásicas. «En el campo de la computación cuántica se trata mucho más de un todo o nada», según la física teórica Stephanie Wehner, coautora del artículo con su compañeros de Delft David Elkouss y Ronald Hanson.

Stephanie Barz, física cuántica de la Universidad de Stuttgart, en Alemania, está de acuerdo. Resulta difícil predecir cuál de las tecnologías llegará antes, sostiene, como también sostienen otros: si una Internet cuántica ampliamente usada o unos ordenadores cuánticos útiles. Pero las redes cuánticas tienen una gran ventaja, dice Barz, en el sentido de que «una red así se puede construir paso a paso, y en cada uno de ellos se puede añadir una funcionalidad diferente».

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La vuelta a la Luna es oficial al igual que el primer hombre en Marte

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Es oficial: la NASA ha anunciado formalmente su plan para volver a la Luna y para enviar a la humanidad, por primera vez, a Marte.

Para dentro de 10 años, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos quiere liderar su gobierno en el espacio llevando al hombre, de nuevo, de vuelta a la Luna. Quiere que esto ocurra en 10 años; además, también quiere pisar Marte por primera vez dentro de 20 años. El objetivo, en realidad, no es volver a la Luna (que también), sino usarla como trampolín para pisar Marte, algo de lo que ya hemos hablado.

Además de estos proyectos, recordamos los planes de la NASA de retirar la Estación Espacial Internacional y sustituirla por la Deep Space Gateway, una nueva estación que orbitaría entre la Tierra y la Luna y que serviría tanto para enviar el Deep Space Transport (un vehículo interplanetario) tanto a la Luna como a Marte; sería como un punto intermedio y, por lo tanto, una de las partes más esenciales del plan.

Pero los planes de la NASA no son fijos. Como se dice 10 años para llegar a la Luna, se dice 8 o se dice 15, claro. La NASA deja abierto cualquier posibilidad de que suceda algo que atrase o que adelante el plan, lo cual es muy realista. Por ejemplo, una de las misiones de las que más dependen es de la Mars 2020, el nuevo rover (un pequeño helicóptero) que se enviará e Marte en 2020.

También en 2020 se enviará a la órbita baja terrestre 13 CubeSats (nanosatélites) para saber cómo preparar mejor las cargas útiles para el viaje espacial, tanto para llegar a la Luna, Marte o para más allá, en un futuro. Con lo aprendido mediante esos satélites, la agencia espacial piensa poner astronáutas en la órbita de la Luna en 2022, en apenas 4 años.

(la entrada completa acá)

Publicar un libro en Instagram

   Copiando la iniciativa de la de la Biblioteca de New York (la de publicar libros en las historias de Instagram) aprovechando el gran crecimiento de la plataforma insignia de Facebook, a la que absorberá al igual que a WhatsApp; subí yo también un libro. Para probar y ver qué sucede con mis seguidores, empecé con un libro breve de poesía. Se trata de La Felicidad es un Gordini,  que escribí hace unos 15 años y publiqué hace 11 en una editorial cartonera de Córdoba. Fue mi primer libro, alguno de cuyos poemas subí por acá y ahora pueden leer entero en @pablogiordano sólo dejando el dedo posado sobre la pantalla para mantener la página, algo que de seguro,  Instagram a futuro corregirá de mantenerse la tendencia literaria.

   Por el momento los invito a leer dando abrir a la primera historia de mi perfil.

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Los minicerebros cultivados a partir de células madre son una realidad

Estamos tan obsesionados con los robots, esos amasijos de chatarra que nos ganan al ajedrez y al póker, que nos humillan y nos quitan el empleo, estamos tan absortos en su maldita superioridad de silicio que se nos está pasando la otra gran amenaza a nuestra envergadura cósmica, la que ha inspirado siempre a los ingenieros y a los científicos de la computación, la que lleva 4.000 millones de años resolviendo los problemas que nuestra tecnología apenas empieza a arañar ahora: la naturaleza misma.

Una forma de crear mentes es, qué duda cabe, partir de las unidades de información matemáticamente más simples, conectarlas en los circuitos lógicos más elementales y organizarlas en sistemas de inteligencia artificial que ya pueden aprender y extraer pautas abstractas de la experiencia. Pero hay otra forma que solemos ignorar, pese a que sus probabilidades de éxito se fundamentan en bases muy sólidas. Se trata de partir de los autómatas microscópicos más deslumbrantes que conocemos, las células madre, y usarlas para crear cualquier parte del cuerpo, que es justo lo que mejor saben hacer. Y recuerda que el cerebro es un órgano como cualquier otro, que la mente no es más que un trozo de cuerpo.

Los minicerebros cultivados a partir de células madre son una realidad. Miden unos 4 milímetros de diámetro y tienen 2 o 3 millones de células (en comparación con 86.000 millones de neuronas de un cerebro humano típico). Duran vivos un par de años. Si las células madre se obtienen de la piel de un paciente, los minicerebros tendrán su autismo, esquizofrenia o microcefalia inducida por el virus Zika. Son sistemas muy valiosos para investigar las causas últimas de esas condiciones neurológicas. También se pueden trasplantar a ratones, cosa que se ha hecho con cierto éxito.

(el resto de la entrada acá)

Un poco más cerca de los robots de metal líquido

 

El Interact Lab de la universidad de Sussex y el FIT Lab de la universidad de Swansea ha desarrollado esta suerte de metal líquido programable: un tipo de material que resulta maleable al alterar su estructura molecular y/o estado físico. Los metales líquidos son un tipo de material muy prometedor: sus propiedades únicas -como la tensión superficial controlada por una corriente eléctrica, la conductividad de estado líquido y transición de líquido a fase sólida a temperatura ambiente— abren nuevas posibilidades en robots flexibles.”

Los investigadores muestran en el vídeo cómo el metal líquido se mueve y modifica su forma conforme se aplica una campo eléctrico dinámico que altera la forma del metal líquido y hace que se desplace siguiendo una ruta programada. El movimiento del robot se realiza de forma controlada (teledirgida) a través de una interfaz gráfica, tal y como se explica en Programmable Liquid Matter: 2D Shape Deformation of Highly Conductive Liquid Metals in a Dynamic Electric Field.

Vía Phys.org.

Los curiosos movimientos de la peonza celta

Vi pasar por Twitter este vídeo de Neil deGrasse Tyson haciendo girar un peculiar artefacto de esos que «parece desafiar las leyes de la física». Buscando por ahí encontré que se llama peonza celta y un vídeo del entrañable Tim de Grand Illusions donde muestra su colección.

La peonza celta, también llamada anagiro o celt (rattleback en inglés) es un objeto rígido de una pieza, normalmente de madera, que tiene forma asimétrica –aunque esa asimetría a veces es muy– y que muestra un «sentido de giro preferente». Según explica la Wikipedia:

Si se hace girar la peonza celta en este sentido sigue girando hasta que se para. Si se hace girar en sentido contrario, al cabo de pocas vueltas parará y empezará a girar al revés, en su sentido preferido.

En el vídeo puede verse este curioso y «paradójico» efecto, que a veces se logra mediante una asimetría en su eje longitudinal, a veces mediante la colocación de pesos o figuras en los extremos que cambian el centro de giro (como las tortuguitas, que parecen ser un clásico).

Lo que hace que la peonza celta gire en un sentido u otro son las inestabilidades en la distribución de la masa: al girar en un sentido cambian de forma suave y al hacerlo en otro cambian muy drásticamente. También incluyen el rozamiento y otros detalles; hay quien ha desarrollado complicados modelos matemáticos y experimentos para verificar cómo funciona. (Véase Application and experimental validation of new computational models of friction forces and rolling resistance).

Me recordó un poco al caso de los giroscopios, que resultan si cabe más asombrosos todavía, aunque las fuerzas de la física que actúan sobre ellos son exactamente las mismas.

(vía Microsiervos)